Adiós a la farmacia de la yaya

farmacia

¿Alguien se imagina a un moroso que justifique tres meses de deuda porque otro no le paga el dinero que le debe? En la vida real no sé, pero en el cine, la siguiente escena es un escarmiento al moroso.

Este es el argumento de la Generalitat con los 330 millones (3 meses) que debe a los farmacéuticos: «Hasta que no seamos independientes o hasta que no recibamos el FLA no podremos pagar», exponen. Incluso, con sorna, les invitan a poner un cirio. Si esto último pasa en una peli no me imagino qué le harían al gracioso de turno (Director General del Dep. de Economía, Albert Carreras).

La culpa es de la Generalitat para no ajustar a la realidad la partida de presupuestos que destina a los farmacéuticos. Y punto.

Ahora bien, también es culpable el ministro Montoro quién, sabedor de la falta de liquidez del Gobierno autonómico, lo colla y le da lecciones. Primero anuncia que pagará el FLA cuatro días antes del 20-D. Electoralismo. Después, que lo pagará fragmentado para asegurarse que el dinero recibido no refuerza las supuestas estructuras de Estado catalanas. Más electoralismo.

El señor ministro olvida que se debe a la ciudadanía y antepone el electoralismo a las necesidades de los farmacéuticos catalanes, que hace 4 años que pasan miseria.

Los farmacéuticos han vivido mucho tiempo por encima de sus posibilidades: canal único de venta y distribución, precios de medicamentos al alza, poca salida por un miedo infundado a los genéricos, reparto a destajo de recetas y unos márgenes de beneficios altos. Pero la crisis ha racionalizado a medias el sector y ha acabado con el lujo de ‘la farmacia de la yaya’.

A medias, porque los grandes propietarios, los que tienen más de dos farmacias o grandes establecimientos, seguirán ganando dinero. El recorte presupuestario afecta a los dispensarios pequeños o aquellos ubicados en barrios obreros. Los que facturan un 70 o un 80% directamente de la Seguridad Social.

El gremio, está claro, también tiene que asumir responsabilidades. A los nuevos ricos los resbala la situación, y el resto no se ha organizado. Y los Colegios, más pendientes de los equilibrios para no enfadar nadie que de reivindicar aquello que corresponde a los colegiados, se han visto superados.

Me imagino que ya no hay codazos en las familias para heredar la farmacia de la yaya.

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