Trabajadores de la Banca Privada de Andorra (BPA) han planteado una posibilidad de lo más insólita en el panorama bancario y exótica en el entorno empresarial del Principado: constituir una cooperativa o mutualidad con el objetivo de salvar esta entidad bancaria y los puestos de trabajo de los empleados.
La propuesta de reconversión, expuesta en la asamblea celebrada esta semana donde se reunieron 200 trabajadores de la BPA, se tendría que ejecutar una vez se hayan separado los activos dudosos de la entidad que dirigen los hermanos Cierco, intervenida por el Instituto Nacional Andorrano de Finanzas, el regulador bancario, después de que el FinCEN norteamericano hubiera acusado a la BPA de haber facilitado el blanqueo de capitales a organizaciones delictivas.
Mediante una carta remitida hace unos días al Gobierno del Principado, los accionistas mayoritarios de la BPA, en cambio, han propuesto que la entidad sea absorbida por uno o más de los competidores (Crèdit Andorrà, Andbank, BancSabadell de Andorra y MoraBanc).
Un banco malo
El ejecutivo en funciones de Andorra ha confirmado que PwC está aplicando, desde hace dos semanas, el bisturí a la BPA para separar los negocios lícitos de los ilícitos. La creación de un banco malo que aglutine los activos nocivos es una de las medidas anunciadas este jueves por Gilbert Saboya, jefe del Gobierno en funciones, que se incluirán en la nueva legislación sobre reestructuración bancaria. El borrador de la nueva ley ya ha sido remitido a los grupos parlamentarios.












