{"id":69961,"date":"2020-04-07T11:24:17","date_gmt":"2020-04-07T11:24:17","guid":{"rendered":null},"modified":"2020-04-07T11:24:17","modified_gmt":"2020-04-07T11:24:17","slug":"noticia-es-105573","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eltriangle.eu\/es\/2020\/04\/07\/noticia-es-105573\/","title":{"rendered":"El juego de la peste"},"content":{"rendered":"<p>Entre los juegos al aire libre (este aire que ahora, con el confinamiento al que nos vemos obligados, hemos medio vaciado de contaminaci&oacute;n) que pude practicar con mis hijos cuando estos eran peque&ntilde;os, hay uno,&nbsp;que&nbsp;los ni&ntilde;os denominaban <em><strong>La peste<\/strong><\/em>, que consist&iacute;a, si no recuerdo mal, en&nbsp;intentar evitar que el participante que ten&iacute;a la peste llegara a tocarte y pas&aacute;rtela y, si efectivamente te tocaba, cosa que acababa por&nbsp;suceder siempre, quedabas moment&aacute;neamente apestado y ten&iacute;as que apresurarte en&nbsp;pasarla a otro de los jugadores, que&nbsp;estaban repartidos&nbsp;por una plaza o una calle sin coches que molestasen. La peste, en este juego, no era ning&uacute;n objeto tangible, sino simplemente el hecho de haber sido tocado por aquel que la ten&iacute;a. Perd&iacute;a el que, cuando acababa el juego, se hab&iacute;a quedado con la peste sin poder pasarla a nadie.<\/p>\n<p>Recuerdo que este juego, como tantos juegos al aire libre, nos hac&iacute;a reir mucho y que mi hija Mireia era especialmente habilidosa pasando la peste a los otros jugadores (sobre todo a m&iacute;), al grito de &quot;&iexcl;Tienes la peste!&quot;. De todos modos, el que perd&iacute;a, el que se quedaba con la peste no ten&iacute;a que pagar ninguna prenda ni nada. El juego se acababa porque se hac&iacute;a de&nbsp;noche o porque est&aacute;bamos cansados de tanto correr. Y ya nadie pensaba en qui&eacute;n hab&iacute;a ganado y en qui&eacute;n hab&iacute;a perdido.<\/p>\n<p>Si he sacado a colaci&oacute;n el recuerdo de este juego es porque creo que <strong>guarda un cierto paralelismo con la situaci&oacute;n m&aacute;s bien surrealista que estas semanas nos est&aacute; tocando vivir<\/strong>. Aqu&iacute; tambi&eacute;n se trata de pasar un virus (la peste actual, por fortuna no tan maligna como la de siglos anteriores, pero que se difunde por todo el mundo, como una televisi&oacute;n por cable, o como los repartidores de Alibaba), voluntaria&nbsp;o involuntariamente, a otra&nbsp;u otras personas. C&oacute;mo que el virus se encuentra latente en muchas de estas personas, el simple contacto f&iacute;sico con una de ellas nos puede contagiar, y nosotros, si desconocemos que somos portadores, acabaremos por&nbsp;pasar el maldito virus a otros. No obstante, a diferencia del juego mencionado, aqu&iacute; podemos ignorar totalmente qui&eacute;n&nbsp;nos ha contagiado, qui&eacute;n nos ha pasado la peste. Este virus es as&iacute;, no juega limpio, no se da a conocer, y por eso nos resulta dif&iacute;cil averiguar de donde y c&oacute;mo, por qu&eacute; v&iacute;as ha aparecido entre nosotros, cu&aacute;les son los responsables de su transmisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Encontrar a los responsables y, si hace falta, castigarlos, es una vieja aspiraci&oacute;n humana (o no s&eacute; si tan humana) cuando la peste deja de ser un juego y se convierte en una amenaza de enfermedad y de muerte. Ya Lucrecio, en&nbsp;su tratado <em>De la Natura<\/em>, al referirse a la peste que asol&oacute; Atenas en el a&ntilde;o 430 antes de J.C., intent&oacute; identificar los culpables de aquella mortalidad: &quot;Esta forma de pestilencia vino del fondo de Egipto, donde hab&iacute;a nacido, y atraves&oacute; un amplio espacio de cielo y de mar hasta llegar al pueblo de Pensi&oacute;n&nbsp;(legendario rey de Atenas). Para Lucrecio la causa de las epidemias se tiene que buscar en los g&eacute;rmenes de enfermedad que vuelan por los aires: &quot;Cuando un accidente o un azar los re&uacute;ne e infectan el cielo, el aire se hace pestilente&quot;. En definitiva, Egipto y el aire viciado eran los culpables de aquella peste de la ciudad de Atenas.<\/p>\n<p>En su libro <em>La peste en la Barcelona de los Austrias<\/em>, el profesor Jos&eacute; Luis Betran, en referencia a las epidemias de peste que se declararon en Barcelona durante el Barroco y a las responsabilidades que se derivaron, dice: &quot;Desde una perspectiva religiosa y pol&iacute;tica, la enfermedad respondi&oacute; a una concepci&oacute;n providencialista del destino&nbsp;humano; no fue s&oacute;lo un efecto de la justicia divina, sino tambi&eacute;n de la perversi&oacute;n de los hombres en su conjunto (&#8230;) <strong>Durante aquel periodo de tiempo, se aceler&oacute; la exclusi&oacute;n social de los marginados, la pobreza fue entendida como un veh&iacute;culo de ulteriores contagios y, por tanto, fue reprimida<\/strong>&quot;.<\/p>\n<p>En un sentido an&aacute;logo, Manzoni, en&nbsp;su novela <em>Los novios<\/em>, siguiendo a los historiadores de la &eacute;poca, se&ntilde;ala a los soldados alemanes como responsables de la peste que se declar&oacute; en el Milanesado en el&nbsp;siglo XVII, y en la literatura m&aacute;s reciente, dejando de lado <em>La peste<\/em>&nbsp;de Camus, tan citada estos d&iacute;as, Thomas Mann (<em>La muerte en Venecia<\/em>) hace patente el intento de ocultar&nbsp;la epidemia de c&oacute;lera que se declar&oacute; en la ciudad de San&nbsp;Marcos, para no perjudicar al turismo: &quot;&iquest;La epidemia? &iquest;Qu&eacute; epidemia? Son casos aislados, importados (&#8230;) La industria del turismo, si se declarase&nbsp;el p&aacute;nico, sufrir&aacute; mucho&quot;. El historiador Dumeleau <em>(El miedo en Occidente<\/em>) destaca el p&aacute;nico que produce entre nosotros el nombre de la peste (uno de los cuatro jinetes del&nbsp;Apocalipsis), una palabra que evoca situaciones terriblemente mort&iacute;feras y que durante&nbsp;casi cuatrocientos a&ntilde;os ha sido un personaje muy presente en la historia de Europa.<\/p>\n<p>Son muchas y variadas las causas se&ntilde;aladas como responsables de las diferentes pestes habidas en el mundo: desde las ratas o los murci&eacute;lagos, hasta naciones enteras (naturalmente enemigas), pasando por los aires pestilentes, el sexo desenfrenado, la brujer&iacute;a, la pobreza, la carencia de higiene y, m&aacute;s modernamente, los virus de laboratorio o la voluntad (m&aacute;s o menos consciente) de deshacerse de la poblaci&oacute;n pasiva. Lo cierto es que, con independencia de todo esto, los virus existen y que, peri&oacute;dicamente, se apoderan de nuestro cuerpo, que se afana en expulsarlos. <strong>Garcia M&aacute;rquez, en un art&iacute;culo aparecido en el peri&oacute;dico&nbsp;El Pa&iacute;s hace bastantes a&ntilde;os, sosten&iacute;a que el verdadero peligro que amenazaba la supervivencia de la humanidad eran, m&aacute;s que las guerras y otras cat&aacute;strofes, los virus, que nos matan silenciosamente y por miles<\/strong>. A todos nos gustar&iacute;a que Garcia M&aacute;rquez no tuviera raz&oacute;n.<\/p>\n<p>He buscado este art&iacute;culo, que estoy seguro de haber guardado en un caj&oacute;n, pero ha desaparecido silenciosa y misteriosamente, como un virus cualquiera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los juegos al aire libre (este aire que ahora, con el confinamiento al que nos vemos obligados, hemos medio vaciado de contaminaci&oacute;n) que pude practicar con mis hijos cuando estos eran peque&ntilde;os, hay uno,&nbsp;que&nbsp;los ni&ntilde;os denominaban La peste, que consist&iacute;a, si no recuerdo mal, en&nbsp;intentar evitar que el participante que ten&iacute;a la peste llegara &#8230; <a title=\"El juego de la peste\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.eltriangle.eu\/es\/2020\/04\/07\/noticia-es-105573\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El juego de la peste\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-69961","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion","pmpro-has-access"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - 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