El gobierno catalán hará prácticamente un mes de vacaciones. Es, cuando menos, lo que quieren los miembros del consejo ejecutivo. Por unos motivos u otros, desde hace unos cuántos años las estructuras gubernamentales y los consejeros de la Generalitat no han llegado a hacer ni dos semanas de vacaciones en verano. Este año, pero, la política catalana parece estar más tranquila, en espera de ver como acaba la conformación del gobierno de la Diputación de Barcelona. Bien sea por el ritmo de baja intensidad que lleva el gobierno, bien sea porque existe una cierta estabilidad y calma tensa hasta que llegue la sentencia del juicio del 1-O y del procés, la cosa pinta que no habrá sacudidas en verano.

Es por eso que desde el departamento de Presidencia están coordinando con todos los consejeros la posibilidad de alargar las vacaciones este año a tres o cuatro semanas durante agosto. No será fácil, y menos teniendo en cuenta que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ya ha avisado que piensa pasarse gran parte del mes asistiendo a fiestas, ferias y celebraciones por varios pueblos y ciudades, que en verano abundan y es el escenario donde más cómodo se siente. Pero el resto del consejo ejecutivo no piensa dejar pasar la oportunidad de descansar un poco después de meses de intensidad y periodos electorales, y sabiendo que puede venir un otoño cargado de actividad política en la calle, en las instituciones e incluso con urnas de por medio.