La nueva consejera catalana de Cultura, Àngels Ponsa, se ha estrenado cumpliendo los deseos del presidente de la Generalitat, Quim Torra, que su antecesora no quiso ejecutar. Mariàngela Villalonga explicó, un vez ya la habían fulminado y echado del Govern, que Tora la presionó para hacer ceses y nombramientos "políticos" en su equipo, insinuando que todo aquel que no se alineaba con el presidente en su tesis unilateralista no tenía cabida en la estructura del Consejo Ejecutivo.

De hecho, explicó que le pidió que defenestrara al secretario general del departamento, Francesc Vilaró, pero que ella lo frenó "con un intercambio de cromos". Ahora, pero, Àngels Ponsa ha ejecutado la sentencia de Torra, y lo primero que ha hecho la nueva consejera es liquidar a Vilaró y sustituirlo por Lluís Baulenas. Deseo cumplido.