La relación entre JxCat y ERC es a menudo tensa. Pero hasta hace poco, el gobierno era como un oasis en este ambiente enrarecido. Desde antes del verano, pero, los recelos se han extendido también al consejo ejecutivo. Sobre todo se trata de una cierta actitud de envidia por la atención mediática. Y es por eso que desde hace unos meses, el vicepresidente, Pere Aragonès, ha ido intensificando sus contactos con la prensa, las convocatorias con declaraciones públicas y su agenda mediática.

La intención, según fuentes de su departamento, es hacer de contrapeso al presidente, Quim Torra, que contrariamente a lo que pasaba con Puigdemont o Mas, se deja ver a menudo entre micrófonos. Pero cómo que en el Palau de la Generalitat han detectado esta estrategia y no les gusta, lo que han hecho es engrosar los actos y contactos con la prensa de la consejera de la Presidencia y portavoz del gobierno catalán, Elsa Artadi. El resultado es, cuando menos, beneficioso para los periodistas, que acaban teniendo la oportunidad de preguntar a las tres figuras más destacadas del gobierno con una frecuencia poco vista antes. Pero políticamente no deja de ser reseñable que el motivo de esta disponibilidad sea puramente partidista y de recelo entre socios.