La política catalana está tan embadurnada y los dos grandes bloques tan anclados en las posiciones sobre la independencia que parece imposible que los netamente partidarios de una opción y los de la otra puedan llegar a acuerdos de peso en el Parlamento de Cataluña. Pero las nuevas generaciones no lo deben de ver así. Como cada verano, la cámara acogió a universitarios que simulan ser políticos, periodistas y asesores parlamentarios, y que dibujan escenarios políticos que acaban en acuerdos y leyes.

Y ha sido en este marco que se ha producido el pacto imposible. Los "diputados" de Ciudadanos y Junts per Catalunya pactaron para que la presidencia del Parlament recayera en los naranjas y la de la Generalitat en los postconvergentes.