La diputada de JxCat, Laura Borràs, se ha convertido en una divinidad política para los independentistas más hiperventilados del sector puigdemontista. El culto a la personalidad que recibe la exconsejera catalana de Cultura no tiene rival entre la clase política catalana y ha eclipsado a su compañera de escaño, Míriam Nogueras.

Esta admiración se ha reforzado todavía más después de las investigaciones judiciales sobre la gestión de Laura Borràs cuando estaba al frente de la Institución de las Letras Catalanas, acusada de manipular contratos por favorecer un amigo suyo.

Si, hasta ahora, el club de fans de Laura Borràs estaba liderado por su inseparable Francesc de Dalmases, en los últimos días le ha salido un duro competidor: el independentista ebrense Rai López, el que fue a pie hasta Waterloo.