"No se puede soportar más. O ponemos solución, o tendrá que irse". Son palabras de un alto cargo del gobierno catalán y, a la vez, una de las personas que más peso interno tiene en las decisiones de Junts per Catalunya (JxCat). Estas palabras hacen referencia a la consejera de la Presidencia y portavoz del gobierno catalán, Meritxell Budó. Nunca ha sido una explosión de alegría verla ante los periodistas, pero últimamente encadena error trás error y meteduras de pata consecutivas. Y esto la ha puesto en el ojo del huracán de la prensa y de sus detractores.

Hasta aquí, podría ser incluso habitual teniendo en cuenta como va la política en Cataluña y como las gastan los que lanzan puñales a la mínima que pueden. Pero la cosa ha empezado a ser preocupando cuando ni desde el Palau de la Generalitat ni desde JxCat ven ningún beneficio en el hecho de que Budó mantenga el cargo de portavoz. Quim Torra y los suyos vieron en ella un potencial para esta función, pero la cosa no ha ido bien. Es por eso que ya se plantean retirarle la atribución y que la asuma otro consejero o incluso alguien que no tenga cartera en el consejo ejecutivo, como podría ser un director general.