El expresidente Artur Mas ha explotado. La batalla descarnada entre el PDECat y JxCat hizo que montara una rueda de prensa, después de ver que ni a un lado ni al otro le hacían mucho caso, para explicar que no se marcha con Carles Puigdemont, que seguirá a su partido, y que está "triste, decepcionado y enfadado". Y es que, más allá de lo que explicó, Mas se ha dedicado dos semanas a repartir bofetadas y reproches tanto a Puigdemont y su equipo estratégico de JxCat como a la dirección del PDECat de David Bonvehí.

Mas hablaba en la rueda de prensa de la "unidad" de su espacio político. Pero en realidad lo que supurava de sus palabras era un reproche por no haber estado todos unidos alrededor de sus propuestas. Y es que al expresidente, más que la rotura entre JxCat y el PDECat, lo que le duele es que no se haya contado con él para intentar evitar la fractura. Es por eso que no tuvo piedad a la hora de criticar duramente, en público y en privado, a Puigdemont y los suyos, a pesar de haber sido él quien le nombró sucesor de todo. Pero tampoco ha tenido ningún problema a regañar a la cúpula del PDECat por haber ido a lo suyo y haber caído en todas las trampas que les ha puesto JxCat para conseguir deshacerse de ellos. Y es que, como dijo un dirigente de JxCat, el PDECat ahora ya "molesta más que aporta" a los de Puigdemont.