El PSC pasó años turbulents cuando su liderazgo no era claro, y cuando los llamados sectores catalanistas empezaron el chantaje interno del "o haces lo que digo, o me marcho". Después de aquellos años negros, Miquel Iceta apareció como un salvador de las esencias, consiguió parar la sangría de deserciones hacia Cs, los comunes o ERC, y se erigió como el nuevo líder que, sin saberlo, todos estaban esperando.

Esto hizo que el partido entrara en una estabilidad como hacía años que no tenía. Pero nada es eterno, y menos en política. Después de varias elecciones presentando Iceta al frente, después del intento fallado de enviarlo de presidente del Senado y después de recuperar un cierto posicionamiento en Cataluña gracias al Gobierno español, estar en su lugar empieza a ser atractivo. Es por eso que hay una persona, la portavoz del partido, Eva Granados, que empieza a abrirse camino, a estar más presente, y a tener una serie de correligionarios que han iniciado movimientos para situarla en la pista de salida más inmediata.

Iceta parece que mantendrá la cabeza de cartel en las próximas elecciones catalanas sin problemas. Pero los evistas ya se mueven para situarla estratégicamente en la sombra para poder asaltar el liderazgo a corto plazo. De hecho, aseguran que lo harán tanto si Iceta colabora como si no lo hace.