La legislatura no acaba de arrancar en España. El Congreso y el Senado hace meses que están constituidos. Y las mayorías y minorías posibles están más que claras. Pero el primer intento de investir a Pedro Sánchez como presidente no fructificó, y esto está pesando en la negociación del segundo intento que ahora se acerca. De hecho, desde gran parte de la izquierda culpan a los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, de querer ir a elecciones y no llegar a un acuerdo por puro interés partidista o incluso personal.

De hecho, las altas exigencias que Podemos hace al PSOE en las negociaciones sin poder garantizarle una mayoría absoluta en el Congreso hacen pensar a las confluencias que la estrategia de Iglesias está equivocada. De cara a la galería son el matrimonio perfecto, pero, de puertas adentro, fuentes del grupo parlamentario aseguran que los comunes, sus homólogos gallegos e incluso parte de Izquierda Unida (IU) se encuentran tremendamente incómodas con el papel y la posición de Iglesias en las negociaciones en Madrid. Tanto es así que incluso algún diputado de la formación morada ya ha amenazado de marcharse si finalmente no hay una rebaja de pretensiones.