El día de la Constitución sirvió porque Ciudadanos (Cs) y sus dirigentes en Cataluña tomaran conciencia que la estrategia que han estado aplicando para subir como la espuma se ha agotado. La líder en Cataluña, Lorena Roldán, llegó a la manifestación constitucionalista de Barcelona con toda la intención de ser la reina del momento.

Con un PP catalán minimizado, un PSC desaparecido en estos saraos, y con los líderes españoles en los actos del Congreso de los Diputados, ella ya se había hecho a la idea de darse un baño de masas entre nacionalistas españoles y antiindependentistes. Pero apareció en la manifestación el líder de Vox, Santiago Abascal, que la eclipsó y consiguió la atención de los asistentes. Y es que hasta ahora el discurso más populista y facilón entre los constitucionalistas lo había hecho siempre Ciudadanos, pero junto a Vox acaban quedando cortos. El panorama era desolador.

Los mensajes que habitualmente repetían Cs para conseguir el aplauso fácil de los asistentes a estos actos, ahora ya no servían y se veían neutralizados por Abascal y su discurso. Ciudadanos comprobó en propia carne lo que ellos habían hecho al PP y PSC. Lorena Roldán vio la situación y acabó marchando de la manifestación y plantando a la prensa, con la excusa de haber visto una pancarta de unos asistentes contra la ley de la violencia de género.