Las diferencias, discusiones y enfrentamientos entre JxCat y ERC no se paran. Pasadas las primeras semanas –y las más graves– de la crisis sanitaria, y con la luz al final del túnel del desconfinamiento, han vuelto los recelos, las sospechas y el criterio partidista en muchos de sus argumentos defendidos en el Consejo Ejecutivo o en el Parlament.

Los primeros a lanzar la piedra fueron los republicanos, cuando pusieron otra vez encima de la mesa la necesidad de "consensuar la fecha" de las elecciones anunciadas por Quim Torra y que todavía está en el aire. ERC argumenta que si no se pone un horizonte claro, podría acabar siendo el Supremo, con la resolución definitiva de la inhabilitación de Torra, quien decida cuando se votará. Desde JxCat aseguran que no tienen ninguna prisa para fijar la fecha y que ahora no es el momento, todavía en plena pandemia.

Pero bien es verdad que muchos de sus movimientos políticos también supuren interés partidista. Por ejemplo, JxCat no ha dudado a aliarse con la oposición en el Parlament para crear una comisión de investigación sobre las residencias durante la Covid-19, poniendo así las consejerías de ERC en una situación muy comprometida.