En la CUP hubo un intenso debate sobre si tenían que presentarse o no a las últimas elecciones generales. Finalmente, lo hicieron y consiguieron dos representados en el Congreso de los Diputados.

Pasados los meses, pero, las bases de la formación anticapitalista han empezado a ponerse nerviosas y muestran abiertamente su ácida crítica al trabajo que se está haciendo en Madrid. La promesa fue que irían a "bloquear" la política española, a presentar propuestas "rupturistas", y a hacerse ver para expandir postulados anticapitalistas que sirvieran de palanca para sus intereses también en Cataluña.

Según opina una parte de la militancia de la CUP, ninguno de todos estos objetivos se está llevando a cabo. Y ya empiezan a explicar, dentro y fuera de los órganos internos, que el papel de estos dos diputados es cómo el de los de cualquier otro partido.