El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, se ha molestado con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, por haber estado retrasando la fecha de la segunda sesión de la Mesa por el Diálogo, que el socialista estuvo impulsando desde el inicio. Y es que primero el presidente tardó semanas en fijar una fecha para esta nueva edición de la reunión de partidos con el gobierno, e incluso tuvo que presionar el ejecutivo español porque la petición de Iceta fuera atendida. Y después, cuando ya se había fijado el encuentro para el 1 de febrero, Torra acabó anulándola el día antes porque coincidía con el día del traslado de los presos independentistas a Madrid para el juicio del 1-O.

Todo ello hizo pensar al dirigente socialista catalán que el presidente menospreciaba la reunión –a la cual ni PPC, ni Cs ni la CUP han querido acudir nunca por considerarla inútil–, y así se lo hizo saber en privado. Torra, pero, negó la mayor, admitiendo que no pensaba dejar marchar a los presos sin despedirse ni dedicarles todo el tiempo que considerara oportuno. Finalmente, fijó nueva fecha, cosa que hizo que Iceta rebajara el tono de sus críticas.