El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha querido aprovechar las vacaciones de Navidad para hacer una extensa entrevista con una agencia de noticias estatal y lanzar, desde aquí, mensajes potentes dirigidos a los independentistas y a los partidos catalanes. Pero para su sorpresa, sus proclamas han pasado sin pena ni gloria entre los medios catalanes y, sobre todo, entre el sobiranismo. Eran mensajes de aproximación, con tono conciliador con los independentistas, y abriéndose a hablar de aprobar los presupuestos del gobierno de Quim Torra si ERC y PDECat negociaban los del Estado de Pedro Sánchez.

Pero nada, ni el más mínimo repunte de protagonismo. En cambio, en Madrid sus palabras consiguieron portadas y muchos minutos a las tertulias. Eso sí, siempre entendiendo los ofrecimientos como una cesión sin sentido y como una posición de perdedor en la batalla contra el secesionismo. La estrategia de Iceta sólo tuvo como repercusión la sensación en España de que el PSC está cada vez más vendido al independentismo de Torra. Y mientras tanto, Iceta sigue desconcertado sin entender nada. Y no es extraño, realmente.