La guerra interna entre los independentistas es tan profunda que no se queda en las direcciones ni en las caras más visibles. Es tan grave que incluso llega a las entrañas de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). La causa del 1-O que instruye el juzgado 13 de Barcelona está sirviendo de excusa (una más) para el enfrentamiento JxCat-ERC. Hace solo unos días declaraban ante el juez los responsables de Catalunya Ràdio, TV3 y la CCMA.

Y esto sirvió, una vez más, porque la presidenta en funciones de la Corporación, Nuria Llorach –de reconocida simpatía postconvergente– y el director de la radio pública catalana, Saül Gordillo –colocado allá a instancias de Esquerra– se echaran los platos por la cabeza, culpándose el uno al otro de cómo fue la publicidad del gobierno para el 1-O y de quien era responsabilidad. Más allá de lo que se juzga, los puñales volaban con más fuerza al saberse enemigos políticos el uno del otro. Porque la guerra interna independentista lo alcanza todo. Incluso llega a aquellos estamentos que se vanaglorian de no depender de la política porque son medios públicos.