La consejera de la Presidencia y portavoz del gobierno catalán, Elsa Artadi, tiene ya a punto su salto a la política municipal. Hace semanas que prepara una operación para abandonar el ejecutivo y alejarse así del presidente, Quim Torra, dejando claro que son más las diferencias que las coincidencias entre ellos. Artadi quiere ser la número dos de la lista de JxCat al Ayuntamiento de Barcelona que lideraría el ex-consejero Joaquim Forn, cosa que haría que de facto ella fuera la candidata a la alcaldía, atendida la situación de prisión de la cabeza de lista.

Y ¿qué impide que la consejera haga ya el paso y se dedique a preparar la campaña para asaltar el otro lado de la plaza Sant Jaume? Pues que el gobierno no tiene claro a quién pondrá en su lugar. Las negativas se van sucediendo. Se acumulan los nos a Torra para ocupar la consejería de Presidencia y asumir la figura de portavoz de un gobierno que mucha gente ve poco sólido y con demasiadas dificultades para defenderse día a día. Así, un cambio que, en principio, tenía que ser rápido e indoloro se está complicando de manera desmesurada. Y mientras tanto, Artadi se pone nerviosa porque tiene prisa para marchar y comenzar una nueva etapa política.