El presidente de la Generalitat, Quim Torra, viajó a Lisboa invitado por una universidad a hacer una conferencia. Más allá del escaso eco y el ínfimo interés que despertó, Quim Torra se topó con una reacción que no esperaba. El presidente lanzó la propuesta de crear una alianza ibérica de naciones que garantice el derecho a la autodeterminación y que incluya una Cataluña Estado, España y Portugal.

La idea parte de la base de que Cataluña pueda ser independiente, pero además implica que Portugal, un país soberano desde hace 350 años, tenga que cambiar su estatus para reforzar los lazos con España y compartir estructuras supranacionales con los vecinos. La propuesta fue vista con tanta extrañeza por los portugueses que incluso se le evidenció al equipo del presidente por parte de la gente que lo había invitado.