El presidente del Partido Popular Catalán (PPC), Alejandro Fernández, protagonizó la semana pasada uno de los mayores ridículos de la política de los últimos meses. Y esto que el listón estaba alto... Desde Madrid, PP, Cs y Vox enloquecieron con la idea del polémico relator para la mesa de partidos políticos negociado por los gobiernos del Estado y la Generalitat. Tanto, que las declaraciones sufrieron una escalada vertiginosa hasta convocar una manifestación en la capital española en protesta por la supuesta "alta traición" de Pedro Sánchez.

En esta espiral de locura política, Alejandro Fernández quiso ser más papista que el Papa y llamó, de manera unilateral y sin consultarlo con nadie, a participar de otra manifestación, pero en esta ocasión en Barcelona. La prensa se hizo eco, lógicamente. Y poco después, dirigentes de su partido a nivel estatal ya le estaban llamando para preguntarle qué le había pasado por la cabeza para dividir esfuerzos y, en lugar de citar a la gente a la gran manifestación de la plaza Colón, pedirles que se quedaran en Barcelona. Alejandro Fernández tuvo que rectificar rápidamente y "aplazar" su manifestación.