Lorena Roldán era la candidata de Ciudadanos a la Generalitat. El partido le organizó unas primarias, de aquellas que hacen en los partidos de orden, con todo el apoyo de la dirección y unos oponentes de paja para parecer que arrasaba. Pero pasado el tiempo, visto que Roldán no era lo que esperaban y que la marca ya no arrastraba voto con independencia del candidato, en la cúpula del partido empezaron a sufrir.

La dirección –la de Cataluña y la de España– veía venir el batacazo y analizaba la valoración de Roldán como un lastre. Como que el acuerdo con el PPC para concurrir juntos con un independiente al frente no está garantizado ni mucho menos, decidieron cargarse Roldán con una excusa y olvidar que las primarias pasaron. Después del golpe de estado y de colocar a Carlos Carrizosa en su lugar, a la dirección están encantados.