Las elecciones generales son el 10-N y la maquinaria de los partidos está en marcha. Pero en Cataluña hay otros comicios que planean sobre el ambiente desde hace meses. Y es que la crisis que podría provocar la sentencia del juicio del 1-O contra los líderes independentistas puede ser que desemboque en unas elecciones al Parlamento de Cataluña que pongan también en el aire el tablero político autonòmico. Es por eso que muchos partidos ya trabajan internamente en este escenario. No es el caso, pero, de los comunes. Catalunya en Comú tiene un problema de liderazgos. Más allá de Ada Colau, la flamante alcaldesa de Barcelona, los comunes tienen una facilidad tremenda para quemar caras y personas que arrastran cierto electorado, como es el caso de Xavier Domènech, Gerardo Pisarello y Jaume Asens. Todos han acabado fuera de juego.

En este contexto, la dirigente que ahora lidera el grupo parlamentario, Jèssica Albiach, tendría que ser la mejor posicionada para encabezar una futura lista en la cámara catalana. Pero Albiach ha topado con Colau. A la verdadera –y única– líder de los comunes no le gusta Albiach. Tienen muy buena relación, ya le está bien el trabajo que hace en el Parlament, pero la alcaldesa busca un cabeza de cartel que sea más atractivo para su electorado, que suponga un revulsivo. Y Albiach, a parecer de Ada Colau, no tiene todos estos elementos. Y por sí con esto no hay bastante, era de Podemos y del sector errejonista.