Dejamos atrás un 2018 marcado por el auge de la ultraderecha. Desde un Salvini en Italia que no permite atracar a los barcos de salvamento humanitario, pasando por la llegada de un xenófobo  Bolsonaro a Brasil y un Trump que separa a los niños de sus familias en la frontera de EUA con Méjico. En España el partido anti inmigración Vox irrumpe en la política, constatando la entrada de la extrema derecha por primera vez desde el fin del franquismo.

Este año que acaba de empezar está fuertemente marcado por las elecciones, municipales y europeas. La irrupción de Vox en Andalucía ha alarmado a muchas personas con un programa que plantea medidas feroces en materia social. Sobre migraciones, una propuesta que ha llamado especialmente la atención es la “devolución de inmigrantes ilegales”, pero hay otras que no tienen desperdicio. Veamos algunas de ellas.

Vox propone: “Cualquier inmigrante que haya entrado ilegalmente en España estará incapacitado, de por vida, a legalizar su situación (…)”.Es decir, que las personas que hayan accedido por una vía ilegal (saltando la valla o en patera, por ejemplo) estarían siempre en situación administrativa irregular y, por tanto, habría que expulsarlas, independientemente de los motivos que las hayan llevado a entrar ilegalmente. En ningún momento se hace referencia a las personas solicitantes de protección internacional. En 2017, España fue el tercer país de la UE con un mayor número de llegadas de personas migrantes y refugiadas por mar (22.414, según el último informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado).

En la misma línea, el partido sugiere “Suprimir la institución del arraigo como forma de regular la inmigración ilegal.” La Ley de Extranjería española en su artículo 124 prevé la “Autorización de residencia temporal por razones de arraigo” que permite la regularización cumpliendo una serie de requisitos, entre ellos haber residido 3 años en territorio español y disponer de una oferta laboral. Esta es la fórmula más solicitada para regularizar a los vecinos que llevan más de 3 años viviendo en España o a aquellos que consiguieron la regularidad pero la imposibilidad de renovar su autorización (por no obtener un contrato de trabajo u otras causas) les ha hecho cambiar a un estatus jurídico de ilegalidad. Es la conocida “irregularidad sobrevenida” que tanto preocupa a quienes trabajamos las migraciones.

Con respecto a la adquisición de la nacionalidad, Vox propone endurecer las medidas: “Elevar la exigencia en nivel de idioma, tributación e integración para la adquisición de la nacionalidad”. Cabe recordar que el año 2015 ya se produjo un cambio mediante el cual se dificulta el acceso a la nacionalidad, con un examen de conocimiento del entorno y otro de lengua, y con un aumento de las tasas.

También plantea condicionarla ayuda al desarrollo a “que los países acepten la repatriación de inmigrantes ilegales y delincuentes”. De lo que se desprende que será nula la solidaridad con aquellos países que no acepten el retorno de inmigrantes en situación de irregularidad y de aquellos que hayan cometido delitos.

Acaba el apartado de Inmigración sosteniendo que ésta “se afrontará atendiendo a las necesidades de la economía española y a la capacidad de integración del inmigrante. Se establecerán cuotas de origen privilegiando a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos de amistad y cultura con España”. Se establece como prioritario “el interés de España”, olvidando la importancia que tiene para muchas personas españolas valores como la interculturalidad, la diversidad y la solidaridad.

Pero por si el apartado de migraciones no hubiera dejado claro el posicionamiento de Vox, en la sección de “Defensa, seguridad y fronteras” se plantea el cierre de mezquitas, la exclusión de la enseñanza del Islam en la escuela pública y levantar un “muro infranqueable” en Ceuta y Melilla.

Un total de 100 puntos configuran el programa de este partido, que ha conseguido, ni más ni menos que 400.000 votos en Andalucía.

Veíamos con asombro y perplejidad, desde lejos,las políticas de EUA, las de Italia o las del recientemente nombrado Bolsonaro…