Dos manifestaciones tuvieron lugar en Barcelona el pasado 30 de marzo. Una en la plaza Catalunya, la otra cerca de la plaza España. Las dos coincidían en el uso del color verde pero no tenían nada qué ver la una con la otra. En la avenida Reina Maria Cristina se encontraron los simpatizantes del partido ultraderechista Vox. En la plaza Catalunya, la federación Dincat, que agrupa a unas 300 entidades que dan servicio a más de 30.000 personas con discapacitado intelectual organizó un acto reivindicativo. Reclamaban los derechos de estas personas. "Nosotros tenemos capacidades. Nosotros tenemos voz y voto. Exigimos oportunidades", se leía al panel que había en el escenario y en las pancartas de los asistentes, que prácticamente llenaron la plaza.

Pocos tenemos dudas de cual era nuestra manifestación, la que nos tocaba más la fibra sensible. La sociedad avanzará en justicia y fraternidad si escucha más a los portavoces de Dincat que a los de Vox. Lo cual no comporta que se tenga que acallar a gritos, golpes o tirando objetos a los ultraderechistas. De hecho, este lenguaje, el de la pelea en la calle es la que los gusta y motiva. Tampoco soy partidario de dar cancha en los medios de comunicación a sus propuestas retrógradas y confío que ya totalmente superadas.

Después de un tira y afloja jurídico y legal, las cerca de cien mil personas con discapacitad intelectual que hay en España podrán votar en las elecciones generales del 28 de abril. Nadie lo hará por ellos. "Tenemos el mismo derecho a equivocarnos que cualquier otro", dicen. Y tienen razón.

Avanzar socialmente es abrir los colegios electorales a los que hicieron oir su voz el sábado en la plaza Catalunya. También lo es que los de Vox tengan cuanto menos votos, mejor.

El próximo sábado, 6 de abril, hay otra actividad en Barcelona que hay que tomaren cuenta. Es el encuentro de una cincuentena de científicos organizada por la asociación Sicom con el lema "Realidad climática = Emergencia social". Avanzar también quiere decir ser conscientes que estamos echando a perder el Planeta y que si queremos que la Humanidad, las personas con sus capacidades diversas, tengan un futuro alentador, hay que preservarlo. Y esto quiere decir, como reclaman centenares de miles de jóvenes cada viernes en todo el mundo, que los políticos y gobernantes adopten las medidas efectivas para combatir, mitigar y adaptarnos al cambio climático.

También los que elegiremos el próximo día 28.