Ya hace un año que Torra es presidente de la Generalitat y todavía no ha decidido remangarse para resolver alguno de los problemas que tenemos los catalanes. Por no interesarse, ni siquiera pretende aprobar los presupuestos. El sueldo millonario que está cobrando y que se ha adjudicado de por vida lo justifica porque es el presidente de la Generalitat, como consecuencia de unas elecciones autonómicas y de una votación al Parlamento catalán. Sin embargo, se adjudica los derechos sin cumplir sus obligaciones.

Torra, aparte de habernos entretenido con sus viajes a las prisiones y con sus visitas al Bonaparte huido que se aloja en Waterloo, lo único que ha hecho es participar y alentar rituales conmemorativos de los disparates independentistas del año anterior. Disparates por los cuales los líderes del proceso independentista han estado en la prisión durante este año y por los cuales a partir del día 12 de febrero se les ha empezado a juzgar. Ahora Torra nos amenaza con que el resultado del juicio cambiará las relaciones de Catalunya con España para el resto de la historia. La realidad es que estos rituales han pasado con más pena que gloria y nos recuerdan más al marketing que a la política. Marketing que sólo sirve para vender un farol, como diría Ponsatí.

Los representantes independentistas de ERC en el Congreso han presentado una enmienda a la totalidad al proyecto de los presupuestos generales del Estado y el PDECat también se ha apuntado. Presupuestos que se empiezan a discutir el mismo día del inicio del juicio a los políticos responsables del proceso independentista. La excusa es pedir al gobierno un "gesto": nada más y nada menos que inste a la Fiscalía a pedir la liberación de los presos y que inicie una negociación bilateral sobre el derecho de autodeterminación al margen de la mitad del Parlamento catalán y de la mayoría del Congreso de los Diputados. A esto le llaman democracia.

La no aprobación de los presupuestos ¿perjudica a Catalunya? Sí. También perjudica que las empresas más importantes marchen de Catalunya en un goteo continuo desde que se declaró la independencia o que los presupuestos de la Generalitat no se dediquen a mejorar la vida de la gente. Los catalanes estamos acostumbrados a que nuestros recursos vayan a pagar el 3% de la corrupción de los partidos nacionalistas que nos gobiernan, a las embajadas difícilmente sostenibles y a los sueldos a cargos y asesores, amiguetes de la causa. Incluso sirven para subvencionar el aparato propagandístico de Tv3 y la prensa independentista. Esto viene de antiguo: Junqueras ya dijo hace años que no valía la pena hacer presupuestos autonómicos porque en un año ya seríamos independientes, o que si él se lo proponía, se podía parar la economía. Es decir, la economía entendida como recurso para mantener la tensión y no para mejorar las condiciones de vida de la gente.

En el Parlament, la oposición pregunta por las cuentas y los recursos o las políticas sociales. La respuesta es el silencio. En medio de la sinrazón, la farsa se desarrolla con fluidez. El Pequeño Nicolás fue invitado por Tv3 a presentar su nuevo proyecto político al programa Preguntas frecuentes. Este señor está pendiente de juicio acusado de falsedad documental, estafa en grado de tentativa y usurpación de funciones públicas y estado civil, además de estar imputado por revelación de secretos, soborno impropio, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias. Durante el programa lució el tradicional lacito amarillo, en apoyo a los independentistas presos, parece ser que convencido por Pilar Rahola. Argumentó que se lo había puesto porque él defiende la "libertad de expresión". Siguiendo fielmente los principios independentistas, parece que Tv3 está totalmente desorientada.

Se diría que de tanta propaganda falaz, ya no sabe hacer nada más que dar manotazos al aire. La realidad es que el independentismo no tiene ningún proyecto para Catalunya. Empieza la discusión de los presupuestos y el juicio a los presos y sólo hay que esperar que los grupos independentistas sigan con este principio tan nuestro que dice "embolica que fa fort". La tensión y el engaño les permitirán ir sobreviviendo".