Desprecio, venganza, malos tratos, tortura... son palabras que vienen a la mente cuando ves como trasladan a las personas presas (todas) y, especialmente ahora, aquellas de las que tienes la seguridad de su inocencia. Personas que formaban parte de un gobierno que convocó un referéndum, personas que han liderado entidades sociales que reclamaban el referéndum, personas que han presidido la cámara legislativa y que han permitido hablar de la República catalana.

Algunos llevan más de un año en prisión, otros apenas hará un año. Prisión preventiva acusados de sedición y rebelión por el simple hecho de dejar hablar, de dejar votar, de manifestarse en la calle. El delito: expresarse. La libertad de expresión afecta también a cantantes, artistas, titiriteros, tuiteros... La lista es larga, algunos han ido al exilio, otros a la prisión y otras están a punto de ingresar en ella. This is the real Spain.

Un autocar con compartimentos individuales que son tan grandes como un lavabo de avión, con un asiento, cinturón de seguridad que no pueden desabrochar desde el interior, una cámara de vigilancia en cada dependencia que permite ver todos los movimientos de las personas que hay en el interior. No se ven entre ellas. Con un pequeño agujero que no les permite ver el exterior, sólo deja entrar un rayo de luz. Y un lavabo compartido por si necesitan usarlo (previamente tienen que avisar para que los trasladen). Así pasan 10 personas un viaje de 7 horas desde la prisión de Brians a Alcalà Meco y Soto de Real. No hay nada tan valioso como la verdad.

Llegan a la celda, desposeídos de todo. Esperan que lleguen sus pertenencias. Entre estas han traído fotos y un ejemplar de El Jueves que les permitirá reír en estos momentos. Pero no llega, porque la revista satírica la consideran tóxica en la prisión. Tampoco llegan algunas fotos porque la familia y amigos llevaban el amarillo prohibido. Tampoco reciben ninguna de sus prendas de ropa amarillas, porque las consideran nocivas para la convivencia. España se inclusión. España se diversidad.

Fuera mucha gente les despidió, quisieron darles calor humano a la salida de todas las prisiones. Gritar para que los y las presas políticas sintieran que no están sólos. Otros hicieron vídeos desde dentro de furgonetas y se reían de la buena gente, de las presas y los presos. Reían de los y las que reclaman libertad y diálogo. Según la OCDE España está al nivel de los países más abiertos y desarrollados del mundo.

El fiscal de la Audiencia Nacional española, Pedro Rubira, que lleva el caso del juicio a la cúpula de los Mossos d'Esquadra por rebelión y sedición, ha puesto en entredicho la imparcialidad de los y las jueces de Catalunya para juzgar este caso. Mientras tanto la justicia imparcial española ha condenado a Valtonyc o a Pablo Hasel por cantar. Ha llevado a juicio a Cassandra Vera por hacer un tuit. Ha juzgado y condenado a Willy Toledo por cagarse en Dios y la Virgen. Ha dejado libre a la Manada. No juzga a los curas, monjes, obispos, acusados de abusos sexuales a menores. Ha absuelto a maltratadores que finalmente han matado su mujer. Lleva a juicio a tres activistas feministas por sacar en procesión al Coño Insumiso. Ni siquiera investiga a un policía nacional que agredió a un fotoperiodista. Freedom House elabora un índice de países libres, parcialmente libres y no libres. En él, España aparece como un país libre, con una puntuación de 94 sobre 100.

El juicio que acaba de empezar es un despropósito jurídico. Piden 25, 17, 16 años de prisión por convocar un referéndum y votar en el Parlament unas leyes. Utilizan sus leyes para acusar y pedir prisión, inhabilitación y sanciones a la mayoría de líderes catalanes y catalanas de la anterior legislatura. Han aplicado, y algunos todavía piden una aplicación más severa, el artículo 155 de la Constitución para ejercer constreñimiento. El juicio es una herramienta más contra la libertad que las leyes democráticas reconocen. Una justicia que se muestra nada independiente de un Estado que rescata bancos y desahucia personas. La Constitución española nos ha dado el marco adecuado para encauzar el período más largo de libertades, desarrollo social y prosperidad económica de nuestra historia.

Este juicio tiene más de humillación, venganza y deseo de sumisión que no de aplicación de las leyes y la justicia. Las condiciones en que se lleva a cabo tienen mucho de represión, de vulneración de derechos, de recorte de las libertades, de regresión de derechos sociales, económicos y políticos. Un juicio farsa que quiere acabar con el espíritu crítico y la posibilidad de transformación social. This is the real Spain! Δ