"Abro Twitter y veo que continúa la cacería y la campaña tergiversadora de lo que dije. En todo caso, sabed que ningún insulto tumba ningún ideal. Por cierto, lanzad el ancla porque, sin daros cuenta, podéis acabar al otro lado. ¡Salud y República!". Lo escribía el dirigente histórico de ERC Joan Tardà el pasado día 28. "A mí también me linchan en tuiter y me suda mucho el coño, añado", comentaba al día siguiente el ex-diputado de la CUP Antonio Baños en su perfil de esta red.

Al paso que vamos tendremos que aplicarnos aquella expresión bíblica que planteaba que tire la primera piedra aquel que esté exento de pecado. Porque es un mal muy extendido. Insultan los trolls, los bots y gente que da la cara. Mi impresión es que años atrás este cruce de insultos era más limitado. Como si hubiera habido un 'crescendo' en las últimas semanas y meses. O quizás es que los insultos se los cruzaban tiempo atrás entre miembros de dos bandos totalmente contrapuestos y ahora muchos caen desde la teórica trinchera propia.

Cerramos el año con una escalada que no sólo tendría que llamar a la reflexión sino a algún tipo de acción. Hace unos días, dos compañeros periodistas se gritaban 'hijo de puta' uno al otro en un acto de confraternització navideña. La pelea no fue a más porque algunos asistentes pusieron paz cosa que, de hecho, consistió en alejarlos.

¿Cómo se pone paz en twitter? Cuando a alguien le han insultado o amenazado a la cara el recuerdo no se borra así como así. Le vuelve a la cabeza cada vez que ve a la persona que lo hizo y cuesta rehacer la relación con ella. Pero si el insulto o la amenaza se ha colgado en las redes sociales parece como si fuera más digerible, como si tuviera menos importancia. Una discusión por un incidente de tráfico puede acabar a puñetazos si a alguien implicado se le ocurre tildar de 'payaso' o 'gilipollas' a uno de los interlocutores en el rifirrafe.

En twitter este riesgo no existe. Como mucho  pueden acusar a quien insulta de 'delito de odio' o cerrarle la cuenta en la red. No son riesgos que asusten a quienes tienen el insulto siempre a punto. Como ejemplo de l que os estoy diciendo podéis ver los hilos de improperios cruzados entre el ex-alcalde de Ribes de Fresser y ex-diputado de ERC en el Parlament, Pere Vigo, y Ramon Cotarelo, ahora portavoz de la línea más dura de JxCat y martirio de los que considera 'nyordos' de ERC desde hace unos meses. La discusión en la red entre los partidarios y detractores del catedrático de Catalán de instituto ya jubilado Josep Maria Virgili, que publicó en ella que algunas personas que se califican como catalanes no independentistas en realidad no eran catalanes, no es apta para menores y no precisamente por las escenas de sexo.

Que Catalunya Ràdio y TV3 vuelvan a ser medios de comunicación públicos plurales y no propagandísticos es un buen deseo para 2020. Que alguien vele por rebajar el tono de los improperios que navegan por las redes sociales no es más necesario pero también hace mucha falta.