Aún digiriendo las elecciones estatales, nos enfrentamos este mes de mayo a unas municipales, autonómicas y europeas.

Las migraciones son objeto de debate en todas ellas, si bien las competencias que tienen los diferentes niveles de gobierno son muy diferentes, por lo que las propuestas y la responsabilidad respecto de las mismas también lo son.

A nivel europeo, aún se resiente el nefasto resultado de los compromisos que se adoptaron el 2015 respecto de las cuotas de asilo tras la –mal denominada – “crisis de refugiados”.  El acuerdo al que llegaron los líderes europeos fue de reubicar a 160.000 personas que se encontraban principalmente en Grecia y en Italia. Tres años después (un año desde el fin del plazo) aún no se había cumplido ni con la tercera parte a la que se comprometieron: menos del 22% en la UE y del 9% en España (datos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, finales de 2018).

El año pasado, resurgió la polémica con los rescates en alta mar, con posicionamientos extremos como el de Italia o Malta, que se negaron a dejar atracar a barcos de salvamento marítimo en sus costas. En España, el gobierno de Pedro Sánchez alzó la voz con un llamamiento a acoger a las personas que estaban poniendo sus vidas en peligro en el mar, abogando por una política común europea que diera respuesta. Sin embargo, la deriva de los acontecimientos ha vislumbrado que no ha habido ninguna propuesta conjunta, y la situación continúa siendo alarmante.

Veamos cómo enfocan las propuestas los diferentes grupos parlamentarios europeos este mes de mayo. Alemania ya sufrió las consecuencias de ofrecer una política de brazos abiertos con los refugiados. Pero ahora el foco no se centra sólo en ellos. El caso de los Menores no Acompañados (MENA) ha sido de los más polémicos recientemente, y es que en los últimos años se ha venido notando un crecimiento notable de los que migran hacia Europa. El 2017 hubo un aumento del 66% de menores -en su mayoría de origen marroquí- que accedieron a territorios del Estado español, siendo 7.053 menores los que llegaron a España en 2018 frente a los 3.803 menores de 2017 (Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía).

La cuestión es compleja y algunos partidos nacionales  ya apuntaron en sus programas electorales medidas como el retorno al país de origen de los MENA. Un ejemplo es el Partido Popular.

En el plano municipal, las competencias en materia de inmigración son limitadas. Una de las cuestiones básicas es la decisión sobre el estatus jurídico de legalidad, y ésta le corresponde al Estado, tanto de la llamada migración económica como del asilo.  Sin embargo, son los municipios los que deben lidiar el día a día con las necesidades de toda la población, también de la recién llegada, así como los responsables de velar por una adecuada convivencia, en una sociedad como es la actual, conformada por personas de orígenes culturales muy diversos.

Una competencia que sí tienen los ayuntamientos y que es clave en el proceso migratorio es la de la gestión del empadronamiento. Aunque empadronarse es una obligación es bien sabido que hoy en día siguen produciéndose incidentes y surgen obstáculos para poder obtener el padrón. Por ello, la voluntad los consistorios es fundamental, la actitud proactiva de buscar soluciones a los problemas, de generar vías y respuestas para que ninguna persona quede sin padrón. 

Pero también hay otros frentes en los que puede posicionarse la política municipal: garantizar el acceso a los servicios sociales, fomentando el entendimiento y la comprensión por parte tanto de los usuarios como de los profesionales, propiciando políticas interculturales que den respuesta a una sociedad culturalmente diversa. La lucha contra el racismo y la xenofobia es otro elemento clave sobre el que trabajar.

El color político de cada consistorio será determinante para el enfoque que se dé a todas estas temáticas, y a tantas otras que surgen de la necesidad de garantizar los derechos de las personas y una convivencia respetuosa con toda la ciudadanía. En este sentido, la cooperación entre administraciones es fundamental para poder tejer colaboraciones que den respuesta a las cuestiones que surgen de la gestión de la migración.

Veamos cómo van las elecciones, y cómo aprovechamos la riqueza de la diversidad cultural los próximos años. Tenemos una oportunidad.