Los OPNIs (Objetos Procesistas No Identificados) existen. Hace tiempo que los vemos volar por encima de nuestras cabezas. Sobre todo los encontraréis en TV3, Catalunya Ràdio y RAC 1, pero también aparecen en muchos otros lugares. Adoptan nombres y formas diversas y se multilpliquen como los 'gremlins'. En el caso de los OPNIs su reproducción no es porque se mojen sino por razones relacionadas con la necesidad de que no detecten a sus líderes o por afanes de protagonismo de cada grupito.

Uno de los primeros OPNIs fueron los CDRs, que aprovecharon las siglas para convertirse de Comités de Defensa del Referéndum en Comités de Defensa de la República. Este OPNI se mantiene más o menos vivo a pesar de que uno nuevo, el Tsunami Democrático, le ha comido mucho terreno y protagonismo. Por entremedias encontramos un montón de ellos, algunos de los cuales con nombres tan curiosos como el de 'Picnics por la República'. No os dejéis engañar porque detrás de nombres simpáticos como este hay personas dispuestas a cortar calles y hacer la passcua los que no comulgan con la causa procesista.

Al último de estos objetos procesistas no identificados lo han bautizado como Tsunami Democrático. Como los otros objetos no se sabe quién los controla. Sólo se sabe que hay algunos medios de comunicación que entrevistan a sus misteriosos portavoces sin que nunca enseñen su rostro dando por bueno que quienes los lean, escuchan o vean se traguen que son de fiar. Mònica Terribas, Jordi Basté y Cristina Puig han hecho un ejercicio de transgresión absoluta de los criterios deontológicos de la profesión difundiendo este tipo de entrevistas. Con el agravante de que algunos de ellos dan clases de Periodismo en centros universitarios.

Con el apoyo de estos periodistas y el de los medios de comunicación concertados por la Generalitat se presenta como normal y admirable que este OPNI convoque a bloquear el acceso de los ciudadanos al campo del Barça para asistir al partido contra el Real Madrid y no se descarta que algunos de sus miembros invadan el césped. "Así los 700 millones de personas que verán el partido por televisión sabrán que Catalunya es un país oprimido y España una dictadura que encarcela a los políticos independentistas" es su mensaje.

Sólo nos queda cruzar los dedos y que no pase nada grave. Y confiar que todo este lío no acabe con el Barça expulsado de la Liga de fútbol española y de la Champions europea. A los procesistas siempre les quedará ver los partidos del Manchester City de Pep Guardiola. Y a los que un buen día se creyeron la letra del himno del club que creó Josep Maria Espinàs siempre les quedará la añoranza o la confianza en que volverán los tiempos en que una bandera los hermanaba sin importar si venían del sur o del norde.