El pasado jueves se cumplieron 19 años del día en que Ernest Lluch fue asesinado por ETA. Un año y medio antes de su asesinato había intervenido en San Sebastián en un acto de campaña de las elecciones municipales para apoyar a su amigo Odón Elorza. Una veintena de personas boicotearon el acto con gritos a favor de los presos de ETA. Cuando Lluch cogió el micrófono dijo "Qué alegría que los que ahora gritan antes mataban. Gritad más que gritáis poco. Mientras gritáis no mataréis. Y es una buena señal porque estas son las primeras elecciones en las que no será asesinado nadie y este es un gran mensaje para este país, que nos hemos ganado a puslo"..

Durante aquella campaña electoral nadie fue asesinado pero ETA continuó actuando. "Tengo las rodillas peladas de agacharme a mirar debajo de mi coche", dijo Lluch pocos meses antes de su asesinato. Fue en el garaje de su domicilio, cerca de aquel coche. ETA decidió asesinarlo. Probablemente su intervención en aquel acto público convenció a la banda terrorista que aquel hombre dialogante, enamorado del País Vasco, molestaba.

Los artículos y libros biográficos de Ernest Lluch destacan su paso por el ministerio de Sanidad en el primer gobierno de Felipe González, A él le habría gustado ser ministro de Economía pero el cargo estaba predestinado para Miguel Boyer. Su huella en el Gobierno socialista, sin embargo, fue enorme. La universalidad y gratuidad de la salud pública en España se debe a una ley suya.

Los nacionalistas catalanes –precursores de los independentistas actuales- lo crucificaron porque defendió una ley, la Ley Orgánica de Armonizaclón de los Procesos Autonómicos (LOAPA). Los nacionalistas de Catalunya, y también los del País Vasco, recurrieron esta Ley ante el Tribunal Constitucional, pero salió adelante con los votos de los socialistas y de la UCD. Dentro del propio PSC, la LOAPA supuso graves tensiones entre partidarios y contrarios a su aprobación.

Si entonces hubiese existido Twitter, Ernest Lluch habría recibido más insultos que Joan Tardà estos últimos días. Ahora, las redes sociales lo han tratado bien. Hemos encontrado mensajes cariñosos de recuerdo procedentes de muchas bandas. Gabriel Rufián ha escrito "Qué falta nos haces, Ernest".

Nos hace falta Ernest y nos sobran los que han ignorado el aniversario de su asesinato. ¡Poned vosotros mismos los nombres de quienes han callado!