La LOMLOE, la nueva ley de educación, paralizada en la anterior legislatura por el adelanto electoral, vuelve a estar en el Congreso. Pero ¿España necesita tantos cambios legislativos en educación como los que se han producido en nuestro periodo democrático? Quizás sí. Algunos expertos afirman que la educación es la mejor inversión, con un retorno más alto para su futuro, que un país puede realizar. Pero, para que esto sea así, hace falta una transformación social que garantice la igualdad de oportunidades y la equidad entre hombres y mujeres.

Tradicionalmente, el modelo educativo de los partidos de izquierda en nuestro país ha ido encaminado a favorecer la igualdad de oportunidades entre españoles, y esto afecta a aspectos como la escolarización universal obligatoria y la duración de esta, una escuela pública de calidad, la no discriminación por género, el sistema de adjudicación de becas, los recursos dedicados al sistema educativo, y los valores que se transmiten a los futuros ciudadanos, especialmente relevantes en lo que se refiere a la educación en igualdad y a la educación en democracia.

Por contra, los partidos de la derecha han estado más influidos por la Iglesia católica, que hasta el siglo XX mostró una clara oposición a la instrucción de las mujeres, marcada por un rol social supeditado al del hombre. Esta influencia ha llegado hasta nuestros días, por el hecho de que durante siglos recayó en la Iglesia el peso de la educación. Así, en 1900, el 71% de las mujeres y el 55% de los hombres eran analfabetos. La escuela era segregada, los currículums diferentes, las maestras más mal pagadas y se les exigía menos preparación que a los maestros.

La llegada de la Segunda República ayudó a consolidar el derecho a la educación de las mujeres. Incluso habiendo heredado la carencia de maestras y de escuelas, se apostó por la escuela pública, la educación obligatoria, activa, unificada y laica. Se puso como objetivo la preparación de maestras, se mejoraron sus retribuciones económicas y se hizo un esfuerzo importante en la construcción de escuelas. Las maestras de la república transmitieron un modelo de mujer moderna e independiente y fueron decisivas para educar en la igualdad, la libertad y la solidaridad. Cuando en 1933 ganaron las elecciones los partidos de derecha, disminuyeron las plazas de maestras, se fomentó la enseñanza religiosa y se acabó con la coeducación.

Con la dictadura franquista volvieron a aparecer los comportamientos estereotipados. La segregación, y el fomento de la sumisión y un papel secundario. Volvió a adquirir importancia la enseñanza religiosa y se prohibió la coeducación. La Constitución del 78  reafirmó la voluntad de cambio de sistema educativo. Desapareció el modelo de escuela única nacional-católica y se pasó a un modelo de escuela democrática, fundamentada en los derechos y los deberes de los ciudadanos. Pero no fue hasta que en1984 el gobierno socialista estableció de manera obligatoria la escolarización mixta en los centros educativos que se abrió verdaderamente la vía hacia la igualdad de género.

En1986, a pesar de que el 77% de personas analfabetas eran mujeres, casi no había mujeres menores de 30 años analfabetas. En 1990 se aprobó la LOGSE, que significó la ampliación de la educación hasta los 16 años y se promulgó la necesidad de promover la igualdad en todos los niveles educativos. La coeducación estableció la necesidad de educar sin que haya dominio de un sexo sobre otro y se impulsaron políticas de igualdad.

Según la ministra de Educación, la nueva ley se fundamenta en la excelencia y busca la calidad educativa para todo el mundo, la equidad y la optimización de resultados para el conjunto de los alumnos. "Nadie puede quedar atrás", dijo Celaá en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. La ministra manifestó que el alumnado, sea cual sea el talento con el que entra al aula, tendrá que salir del centro educativo con el mismo valor diferencial. "No puede haber segregación en el acceso a los centros ni a la salida; no se puede discriminara  los alumnos en diferentes itinerarios, ni socioeconómicos ni de otra naturaleza", recalcó. Si esto es así, con esta nueva ley se sigue la historia, intentando una vez más que el sistema educativo ayude a disminuir las desigualdades todavía existentes en nuestra sociedad.