Gracias, en parte, a personajes como el artista Salvador Dalí, el surrealismo forma parte del ADN catalán. De pequeño había jugado al juego de los disparates, que es el juego más surrealista que recuerdo. Nos disponíamos en círculo un grupo de amigos y uno le preguntaba al oído al de su lado: "¿Para qué sirve un paraguas?". Y el segundo le contestaba: "para no mojarse". Entonces, el segundo preguntaba al tercero: "Para qué sirve un palillo?". Y el tercero le respondía: "para fregar los dientes". Y así hasta completar el círculo. Después, preguntas y respuestas se relacionaban salteadas. Es decir, el segundo decía: "Por aquí me han preguntado para qué sirve un paraguas, y por ahí me han contestado: para fregar los dientes". La surrealista combinación de preguntas y respuestas provocaba la carcajada de los presentes. Y así, entre risas, pasábamos el rato.

El proceso me recuerda, en parte, al juego de los disparates. Se juega a ambos lados del tablero ideológico y los niveles de surrealismo son extraordinarios. La presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, valoraba en positivo las protestas violentas que se han desencadenado a raíz de la sentencia del ‘procés’: "hacen visible el conflicto" a escala internacional. Dicho en palabras del maestro de surrealismo (Dalí): "Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí...". Lo más preocupante del caso no es que Paluzie vaya desfrenada, sino que el vehículo que conduce, va lleno de gente. ¿Qué gracia tiene que el mundo hable mal del proceso catalán? Ninguna. Les quede más o menos lejos, el mundo puede llegar a sentir empatía por un movimiento pacífico, que es lo que, en su mayoría, es hasta ahora el movimiento 'indepe' catalán; ¿pero de verdad que alguien se cree que se puede generar el mismo sentimiento con violencia de por medio? En su prédica independentista, la presidenta ha perdido el oremus.

Los disparates, sin embargo, nunca vienen solos. El otro día, la vicepresidenta en funciones del Gobierno, Carmen Calvó, amenazaba Bélgica con represalias si no extradita de una vez por todas al presidente Carles Puigdemont a España. Calvo, jurista constitucionalista por más inri, tiene una curiosa manera de entender la separación de poderes. Es la justicia belga la que debe decidir si Puigdemont es o no extraditado. Entonces, ¿nos puede explicar por qué amenaza de tomar represalias contra el gobierno belga?

¿Jugamos? Por ahí me han preguntado para qué sirve la violencia en el ‘procés’ catalán, y por ahí me han contestado: para represaliar a Bélgica si no extradita Puigdemont...