Conocí a Duran en la distancia corta dentro de un ascensor estrecho. Estaba en el ascensor de la sede de Unió. Cuando UDC ataba los perros con longanizas por su pacto de gobierno con CDC y afiliarse al club democristiano era el camino más fácil para encontrar un buen trabajo a cuenta del erario público. Ejemplos de carreras meteóricas tenemos a mansalva: Antoni Castellà, Núria de Gispert, Joana Ortega, Sònia Recasens, Raimon Blasi...Nombro a estos porque son con los que he tenido una relación profesional más duradera, pero si hago un esfuerzo seguro que me vienen a la mente muchos más. Antes se decía que Duran era un ligón empedernido, pero a mí nunca me tiró la caña a pesar del episodio del ascensor con mosso de esquadra incluido y algún viaje por el mundo con periodistas y todos los gastos pagados.

Aprovechando el 8-M, por las redes se ha hecho campaña para visibilizar la discriminación laboral y el acoso sexual sufrido por las mujeres periodistas en el ámbito de su profesión. De todos los políticos de derechas que traté solo uno me tocó el muslo. Fue Josep Piqué en el marco relajado de una entrevista concedida en el Parlamento después de una comida bien regada de espirituosos. Le perdono el gesto porque yo llevaba tejanos y él estaba tan contento que dejó ir la lengua y estuve publicando exclusivas una buena temporada. A parte del episodio con el presidente de los populares catalanes, los que más incómoda me han hecho sentir por sus comentarios machistas han sido los políticos progresistas. No diré nombres porque algunos todavía están en activo y la venganza es un plato que se sirve frío.

Aprovechando que se acerca Sant Jordi, el líder de Unió que aspiraba a ser ministro sin cartera acaba de publicar sus memorias políticas. Como era de esperar, se despacha a gusto con todo dios comenzando por Artur Mas, con quien compartió muchos años de gobierno pujolista y mantuvo un pulso que no iba a ninguna parte para ser el heredero del nada honorable Jordi Pujol. No quiero hacer propaganda porque el libro, como todas las autobiografías, tiene más de ficción que de realidad sobre todo cuando aborda la crisis y la corrupción de Unió. Sin embargo, las palabras que le dedica al delfín de Pujol son de traca. Pocos se han atrevido a decir en voz alta que con Artur comenzó la pesadilla procesista porque le regaló el gobierno a un descerebrado “que tenía más de cupaire que de convergente”.

El libro en cuestión ha sacado de quicio a la secta de convergentes tuneados hiperventilados, ya muy perjudicados por las divisiones internas. Ahora que tampoco me sorprende teniendo en cuenta que todos los lavabos de la antigua sede de CDC de la calle Córcega tenían en la puerta un adhesivo de UDC. El revuelo mediático de sus memorias malignas está siendo desigual. En Cataluña se ha construido un relato falso que la mayoría de medios de comunicación han comprado para no perder la subvención pública y en casos delicados como éste se impone la ley del silencio. Los que han publicado alguna noticia han recibido un alud de comentarios groseros y amenazas de darse de baja como subscriptores, lo que demuestra el lamentable estado de la salud mental de este país. Pero también hay excepciones. Recupero una entrevista a Duran que no tiene precio. Pujol “es uno de los mejores políticos que ha tenido España” y Mas “se dejó llevar por asesores mediocres”. Elegancia y mala leche hasta el final.

El vacío a la desmemoria de Duran nos tendría que avergonzar si la catalana fuera una sociedad democrática de verdad con una prensa crítica con el poder y garante de la libertad de expresión y el derecho a la información, pero como no lo es, tampoco pasa nada. Una investigación del Laboratorio de Periodismo y Comunicación para la Ciudadanía Plural de la UAB confirma lo que ya sabemos: la mala salud financiera de la mayoría de los medios catalanes de comunicación a pesar de la lluvia de millones de euros recibidos cada año en forma de escandalosas subvenciones institucionales. En detrimento de la calidad informativa yo añado también los vergonzosos patrocinios de empresas enmascarados como noticias, pero nada de esto importa. Como decía el nazi Goebbels, la capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión, escasa.