Antes, cuando sólo había un canal de televisión, la Semana Santa solía ser santa. En la tele, o hacían Ben Hur, o Barrabás, o La túnica sagrada, o Los diez mandamientos, o Espartaco -que nada tiene que ver con la historia bíblica...-. Las radios también paraban sus emisiones para poner música clásica. Todo estaba cerrado, comercios, cines, teatros ... incluso algún bar. No se podía comer carne; era, como tantas otras cosas entonces, pecado. Las procesiones eran las auténticas y únicas protagonistas de la semana, y la gente tenía que ir a misa y confesarse, al menos entonces.

Todo esto ha cambiado. Aquel blanco y negro ha dado paso a un color estridente. Ahora, la Semana Santa son unas minivacaciones, un oasis en medio de las de Navidad y las de verano, donde las teles mezclan Ben Hur y compañía con películas como Rocky o Piratas del Caribe y la programación habitual, First Dates o Got Talent. Y las radios no sólo pinchan Mozart. Y los cines estrenan películas. Y el teatro alza el talón. Y la carne, fifty-fifty con el pescado, campa libre para las mesas catalanas. Creyentes y turistas rezan y se hacen fotos en las procesiones, y unos cuantos van a misa y alguien se confiesa. Nada es como era.

A los cambios de tradiciones hay que añadir este año las elecciones españolas. El adelanto electoral que decretó el presidente Pedro Sánchez tras el fracaso presupuestario, ha hecho coincidir la campaña electoral con la Semana Santa. Así, a Barrabás, las procesiones y las minivacaciones, añadimos este año los mítines electorales. También tenemos el eco del juicio del proceso o las primeras intervenciones públicas de los candidatos encarcelados. Las últimas me recuerdan a los presos indultados en Semana Santa... Quién sabe, tal vez acabaremos echando de menos la santidad de aquellas semanas santas silenciosas.

Así, será fácil ver a los candidatos afines a la Semana Santa haciendo de costaleros en los pasos de las procesiones. Pablo Casado ya lo ha hecho. Una intromisión que las cofradías se cogerán, supongo, con resignación cristiana. La Junta Electoral Central, la gran protagonista de las elecciones del 28-A, puestos, debería actuar y prohibir que los políticos utilicen la Semana Santa para hacer campaña electoral. A ver, si hacen la tontería de prohibir expresiones como "exiliados" o "presos políticos", con más razón deberían prohibir el uso de la Semana Santa para hacer campaña electoral.

La Semana Santa tampoco se libra de los memes. Uno, que ha hecho fortuna, dice: "Hoy se conmemora que hace más de 200 años, Barrabás salió absuelto y Jesús quedó encarcelado; lo que demuestra inequívocamente que el juez era español".