Hay un principio jurídico que dice que la ignorancia de la ley no exime de cumplirla. Uno no puede alegar, cuando es pillado cometiendo un delito o una infracción, que no sabía que estaba prohibido. Y con la declaración del estado de alarma todos supimos que no podríamos salir de casa si no era para ir a comprar o ir al trabajo.

Yo, que vivo en Moià, en ningún momento entendí que no se podía salir del municipio, y a la gente que vive en urbanizaciones o calles situadas al límite de dos municipios, no se les dijo que no podían cruzar la calle y pasar al municipio vecino para comprar o pasear el perro. En el Moianès mucha gente continuaba yendo a comprar fuera de la comarca, a Vic o a Caldes de Montbui, fuera del área sanitaria.

Pero llegó el 2 de mayo y se permitió salir un rato a andar o correr, con órdenes cambiantes, como que tenía que ser dentro del municipio y que estaba prohibido coger el coche para ir a hacer deporte. Y entonces surgió la problemática de municipios muy pequeños, como Caldes de Estrac o Badia del Vallès, de menos de un kilómetro cuadrado, donde, si la gente salía a la vez a su franja, colapsaba las calles, con peligro de contagio. Por no hablar de los vecinos de la ciudad de Cornellà que viven ante el parque de la Remunta, que pertenece a l'Hospitalet y que ellos no podían pisar, o de municipios como Navarcles, de 6.000 habitantes y sólo 5 kilómetros cuadrados, de los que una parte es un lago por el queno se puede andar, otra es el cauce del Llobregat, donde tampoco se puede ir, y otra la zona industrial. Y cuando se alejan unos metros de casa entran en el término de Talamanca, de sólo 206 habitantes y 30 kilómetros cuadrados, o Calders, de 970 habitantes y 33 kilómetros cuadrados.

Y los ruegos de alcaldes para que se flexibilizase el poder salir del municipio en caso de localidades de poca extensión, o que se permitiera entrar al municipio vecino para comprar o hacer deporte, especialmente a los vecinos de núcleos alejados del centro urbano, no fueron escuchados por Salvador Illa. Cosa inaudita por parte de alguien que ha sido alcalde de la Roca del Vallès. El ministro conoce, gracias a sus propias vivencias, la absurditad de las fronteras administrativas.

La Roca del Vallès tiene un núcleo de bloques de pisos, la Torreta, que es de hecho un barrio de Granollers, ciudad a la que está unido. No hay ninguna ruta de peatones que permita llegar al centro urbano de La Roca, que está a unos dos kilómetros de distancia. Con las nuevas instrucciones, ya no se podía ir a comprar fuera del municipio lo que podías encontrar en el tuyo. Evidentemente, los vecinos de la Torreta continuaron comprando en Granollers, cosa castigada con una sanción mínima de 600 euros.

En cuanto a hacer deporte, se dijo que los federados en deportes como ciclismo, atletismo o senderismo podrían hacerlo sin límite de horarios y cogiendo el coche por toda la provincia, como pasa en Madrid. Pero al día siguiente se cambió la norma y se dijo que sólo lo podían hacer dentro del área sanitaria, cosa que quería decir que los ciclistas, corredores o excursionistas de Barcelona sólo podían hacer deporte en el tercio de Collserola que es Barcelona y no podían pisar el cauce del Besòs, porque incluso la banda que toca a Barcelona pertenece a Santa Coloma. Y repito que ignorar la ley, o dónde acaba tu municipio, no exime de cumplirla.

Si caminas por el barrio de Vallbona, sin embargo, sólo sabes que has infringido la ley y dejado atrás la zona sanitaria de Barcelona ciudad y entrado en Montcada porque los contenedores de basura son diferentes. Por otro lado, si pasas por los accesos al río Besòs, por debajo la vía del tren, nada te dice que aquella estrecha franja de tierra es Santa Coloma. Podemos decir que Barcelona se descongestionaba gracias al hecho de que mucha gente, sabiéndolo o no, cruzaba la invisible línea del término.

Y es que es más facilitador de contagios pretender contener toda la población de la capital catalana detrás la línea de su término que permitir circular por las tres zonas metropolitanas, aunque la gente haga unos kilómetros en coche o metro, o atraviese líneas invisibles en el Besòs o en Collserola.

Por eso, si dentro de unos meses hay un rebrote y retrocedemos de fase, estaría bien no obligar a vulnerar normas absurdas de no salir del área sanitaria cómo ha hecho cada día mucha gente que vive en la Riera Blanca o en el Besòs, o ha salido a correr diez kilómetros. Pero si se quieren hacer cumplir, entonces que se señalice donde acaban los términos y que para los barrios alejados se regulen excepciones que  permitan a los ciudadanos hacer lo que han hecho ahora sin sentirse delincuentes.