Este viernes, 27 de septiembre, todos tenemos una cita importante: sumarnos a las movilizaciones que hay convocadas en todo el mundo -también en Cataluña- para exigir a las autoridades una acción decidida contra el cambio climático. Esto quiere decir, en síntesis, combatir la contaminación que poluciona el medio ambiente y que es la causante de la alteración de nuestro precioso y delicado ecosistema y del calentamiento del planeta.

No hay que hablar de hipótesis. Los efectos del cambio climático ya están aquí. Lo acaban de sufrir en su piel los habitantes de Alicante, Murcia y Almería, que han visto cómo una gota fría, de una virulencia nunca vista, inundaba pueblos y cultivos. O las paradisíacas islas Bahamas, que han quedado arrasadas por el huracán Dorian. O el mar de hielo de Groenlandia, que se está deshaciendo como un terrón de azúcar.

Los jóvenes estudiantes son quienes encabezan y protagonizan las cada vez más masivas manifestaciones de los Friday for Future. La cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York para debatir sobre la apocalíptica amenaza que afronta el planeta ha acelerado e intensificado, en los últimos días, las movilizaciones en las calles de las principales ciudades de todo el mundo, que tendrán su punto culminante este viernes 27 de septiembre.

Si, hasta ahora, el 1 de mayo -la fiesta de los derechos de los trabajadores- era la celebración mundial por antonomasia, debemos añadir una nueva fecha en el calendario internacional: la de los Friday for Future y, de manera muy especial, la de este 27-9. Abducidos por el rompecabezas independentista, la gran capacidad de empatía y solidaridad que ha demostrado, históricamente, la sociedad catalana todavía no se ha hecho visible, con toda su potencia, en la lucha contra el cambio climático que reúne, en la vanguardia, a la juventud del planeta.

Y esto que los problemas medioambientales que sufre Cataluña son gravísimos. Empezando por la insostenible proliferación de granjas (aquí hay más cerdos que personas) y acabando por los enormes cruceros que apestan el puerto y el litoral de Barcelona. Más allá del postureo habitual de los políticos -que se llenan cínicamente la boca con la pretendida sostenibilidad-, lo cierto es que los gobiernos de la Generalitat y del Ayuntamiento son cómplices directísimos -por acción y/u omisión- del desbarajuste ecológico que destruye desde hace años a nuestro país.

Desde esta ventana de EL TRIANGLE hago un llamamiento a la movilización de este 27-S y ratifico mi compromiso periodístico para denunciar todos los abusos que se perpetran contra la naturaleza y el medio ambiente. Cataluña será verde o no será.