No hay calificativos para definir el esperpento vivido en Badalona que ha llevado de nuevo a Xavier García Albiol a la alcaldía, ​​tras la dimisión del socialista Álex Pastor que, pese a encabezar la tercera candidatura en número de votos, hace once meses consiguió la alcaldía. Pero es que si algo caracteriza históricamente a las izquierdas de esta ciudad son sus luchas cainitas que se remontan a los enfrentamientos entre el PSC y el PSUC de los años ochenta. Luchas dentro del PSC que tuvo episodios esperpénticos como cuando el alcalde socialista, Joan Blanch, decidió en 1999 presentarse con una nueva sigla que no obtuvo ningún concejal, pero hizo mucho daño al PSC. O las rivalidades en torno a la alcaldesa Maite Arqué, que tuvieron mucho que ver que en el hecho que en las elecciones municipales de 2007, un tercio de los electores del PSC se abstuvieran. Y mientras, elección tras elección, incrementaba el número de concejales el PP de un Xavier García Albiol que cada día se pateaba la calle.

Badalona, ​​por su fuerte crecimiento de los años sesenta y setenta, tenía dos almas. La de la ciudad catalanoparlante de los barrios cercanos al mar, y la de los nuevos barrios de bloques de pisos de población castellanohablante. Dos almas que un PSC y PSUC catalanistas habían luchado para que no enfrentaran ni fracturaran. Pero Albiol hará lo contrario con la percepción que tendrá este sector de la población castellanoparlante hacia la nueva inmigración extranjera. Y mientras el PP en los lugares de España donde gobierna, intenta no confrontar a la población autóctona con la extranjera, por el coste social que puede tener, el PP de Albiol vinculará inmigración con delincuencia e incivismo, y repetirá día a día, que muchos inmigrantes se aprovechan de las ayudas.

En 2011 el PP será por primera vez la fuerza más votada, y los cuatro concejales de CiU se negarán a apoyar un gobierno del PSC con Iniciativa. Y al no obtener ningún candidato la mayoría absoluta en el pleno, Albiol será alcalde como fuerza más votada en las urnas, tal como prevé la ley. Cuatro años más tarde, en 2015, Albiol volverá a ganar. Pero irrumpe la candidatura de Guanyem Badalona con Dolors Sabater, que será segunda fuerza y ​​conseguirá la alcaldía con los votos de los concejales de ERC e Iniciativa, que entrarán en el gobierno municipal, y los del PSC y CDC que quedan fuera. El exalcalde socialista, Jordi Serra, renunciará al acta de concejal y un nada carismático Álex Pastor asumirá el liderazgo del PSC. Pero en mayo de 2018, después de tres años de mandato de Sabater, Pastor decide no apoyar los presupuestos que son tumbados con los votos del PP y PSC. Y tal como establece la ley, se abre un periodo de un mes para presentar una moción de censura que, si no se produce, los presupuestos quedan aprobados automáticamente. Esto les pasó en Barcelona a los alcaldes Trias y Colau, que algún año aprobaron los presupuestos de este modo, dado que una moción de censura necesitaba que fuerzas como PP, Ciutadans, ERC y la CUP se aliaran con un candidato común. Pero en Badalona Albiol propone al PSC una moción de censura contra Sabater, regalándole la alcaldía a cambio de nada a Álex Pastor.

Y llegarán las elecciones de 2019, y Albiol volverá a ganar con once concejales, en segundo lugar queda la coalición de Guanyem con ERC, encabezada por Sabater, que obtendrá siete concejales. El PSC de tendrá seis, Badalona en Común, dos, y Junts per Cat, uno. Hay que decir que el entorno de Podemos se divide antes de las elecciones, y unos irán con Sabater y otros con Badalona en Comú. De los siete concejales de la lista de Sabater, cuatro son de Guanyem y tres de ERC. Y el PSC anuncia que no pactará con Sabater y no la votarán, por lo que Pastor presentará su propia candidatura al Pleno. Y así hace once meses, en un pleno de infarto, Sabater retira a última hora su candidatura, no sabemos si a cambio de nada o de unos acuerdos verbales que Sabater dirá que no se cumplieron. Y Pastor obtiene la alcaldía, pero gobernará en minoría con Badalona en Comú, sin Guanyem ni ERC. Esquerra se separa de Guanyem que funciona de manera asamblearia, y forma grupo municipal por separado. En este contexto se produce hace un mes la esperpéntica dimisión de Alex Pastor al ser detenido conduciendo bebido.

Y empiezan las negociaciones de cara al pleno que debe elegir nuevo alcalde, con posiciones enrocadas. Guanyem afirma que no votará al nuevo portavoz del PSC, Rubén Guijarro, pero sí invita al PSC a formar parte de un gobierno liderado por Sabater. Y Guijarro, que tiene seis concejales, dice que no hará alcaldesa a Sabater que sólo tiene cuatro concejales, pero que Guanyem puede sumarse a su gobierno de coalición. Y todos saben que si PSC y Guanyem van por separado votando a su propio candidato, tendrá como consecuencia que Albiol volverá a ser alcalde.

Pero el lunes, veinte horas antes del Pleno, el PSC anuncia que acepta formar un gobierno de coalición en que Guanyem y PSC se repartan la alcaldía un año y medio cada uno, primero Sabater y después Guijarro. Propuesta que recibe el apoyo de ERC, de Badalona en Comú y de Junts per Cat. Pero Guanyem pone dos objeciones. Desea para Sabater medio año más en la alcaldía, y pide que una vez investida Sabater, la asamblea de Guanyem  ratifique o rechace la propuesta. Y esta segunda cuestión no es aceptada por el PSC, dado que una vez Sabater sea investida alcaldesa, si la asamblea de Guanyem se niega a que comparta la alacaldía y de el relevo a Guijarro, el PSC sólo la podrá hacer renunciar con una moción de censura que necesitaría el apoyo de Albiol. Y se llega al pleno de investidura con el acuerdo de gobierno para compartir la alcaldía Sabater y Guijarro, firmado por los doce concejales del PSC, ERC, Badalona en Comú y Juntos por Cat, pero sin el visto bueno del Sabater y ni de los demás concejales Guanyem. Y el pleno ha acabado como ha acabado, sin ningún candidato con la mayoría absoluta y un García Albiol emocionado, investido alcalde como fuerza más votada en las pasadas elecciones. Después han llegado los reproches hacia Sabater que han sido muy duros por parte de la portavoz de Badalona en Común, Aida Llauradó, que ha pedido a Sabater que dimita como concejala y portavoz de Guanyem por haberse desentendido a última hora del pacto y haber permitido que Albiol vuelva a ser alcalde. Y es que las luchas cainitas y las espadas siguen bien en alto a las izquierdas badaloninas. Y el PP, un partido agónico en Cataluña, vuelve a encontrar su espacio con el heterodoxo Xavier García Albiol.