El presidente del grupo municipal del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona y candidato a alcalde por este partido en las próximas elecciones ha pedido a la alcaldesa Ada Colau que niegue al partido ultraderechista VOX el uso del Palacio Sant Jordi en un acto previsto para el próximo 30 de marzo. Colau le ha hecho caso y aduciendo unas obras inexistentes ha negado a VOX el uso de este recinto municipal.

Hace unos días coincidí con el líder de Unidad Contra el Fascismo y el Racismo, David Karvala, y le comuniqué mis dudas sobre la eficacia de boicotear todas las actividades de los colectivos racistas y ultraderechistas. Tiempo atrás tenía la sensación de que hacerlo era magnificar la incidencia real de estos colectivos. De un acto de diez ultras lanzando vivas en España o contra los inmigrantes nadie se entera salvo los que pasan cerca. De una pelea entre ultras y antirracistas o antifascistas se hacen eco muchos medios de comunicación. Karvala me replicó diciendo que la política de ignorar a los racistas y fascistas había creado monstruos como Le Pen en Francia o el UKIP en la Gran Bretaña.

La situación ha cambiado en los últimos meses. Los ultraderechistas a los que representa VOX reunieron a 8.000 asistentes en el Palacio de Vistalegre, en Madrid, el pasado mes de octubre. En este pabellón cabe el doble de personas pero ocho mil personas son muchas personas. En diciembre, este partido obtenía casi 400.000 votos en las elecciones andaluzas y sus 12 diputados determinaban que la presidencia de la Junta pasase a manos del Partido Popular.

Ya no podemos decir que son cuatro descerebrados a los que es mejor ignorar.

¿La respuesta ante su crecimiento es plantarse ante sus stands en la calle y abuchearlos? ¿Negarles recintos públicos para que hagan sus actos? En un sistema democrático ¿caben los partidos homófobos, racistas y machistas? Decía Voltaire "no estoy de acuerdo con lo que dices pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". ¿Incluye esto el discurso del odio?¿Pueden Santiago Abascal y los suyos decir las barbaridades que sueltan y la justicia se lo puede mirar con condescendencia?

Yo estoy un poco con Voltaire y no me parece acertado inventarse excusas falsas para cerrar las puertas del Palacio Sant Jordi a los de VOX. Si creemos que no tienen derecho a utilizarlo tenemos que explicar porqué. Las astucias mejor dejarlas para Artur Mas, que ya sabemos como acaban.

Convencer es la mejor manera de vencer.