¿Por qué se implica el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) en actividades de cooperación internacional?

Hace muchos años que lo hace, tanto apoyando a los ayuntamientos como desde los servicios propios. En este mandato se ha creado el Área de Internacional y de Cooperación para darle una relevancia mayor. El Área Metropolitana gestiona el tercer presupuesto más importante de Cataluña. Desde el 2015 hasta ahora hemos pasado del 0,4% al 0,7% de los ingresos dedicado a este ámbito, y durante este mandato hemos destinado ya más de 3,2 millones de euros.

¿Qué modelo sigue?

Nuestro Plano Director marca las líneas de trabajo. Nos diferenciamos de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo o del Fondo Catalán de Cooperación en qué nosotros incidimos en las áreas donde tenemos una grande experiencia técnica: la gestión de residuos, temas de agua, de movilidad. En estos aspectos apoyamos a los 36 municipios del área metropolitana y exportamos esta experiencia al ámbito de la cooperación internacional. Además, tenemos líneas de subvenciones para los proyectos que se hacen desde los municipios, especialmente los más pequeños, y también otros agentes. En este mandato hemos asumido un compromiso claro con los refugiados, sobre todo en el área de la Mediterránea.

¿Hay un grado de consenso suficiente entre los partidos que están representados en el AMB en cuanto a la política de cooperación internacional?

Los tres partidos que gobiernan el AMB están de acuerdo en esta política. Alfred Bosch, en su etapa como vicepresidente responsable de esta área, tuvo la voluntad clara de potenciar la cooperación con los refugiados, y contó con el apoyo de todos los partidos.

¿Qué balance hace de la gestión y funcionamiento de esta área?

Positivo. Tenemos una área propia, dedicamos el 0,7% de los ingresos, hemos ampliado la mirada de la cooperación, con la visión internacional de apoyo a los refugiados. De cara al futuro, hay que continuar trabajando en esta dirección, fortaleciendo y consolidando estas líneas de trabajo. Hay que trabajar en red, en colaboración con otros países y territorios, y superar barreras administrativas para abordar los problemas allá donde estén. En el próximo mandato, por ejemplo, nos tendríamos que plantear como profundizamos en la solución del problema de la carencia de derechos y libertades en los campos de refugiados del Sáhara, donde hay generaciones que tienen un futuro muy difícil y dónde siempre ha habido mucha cooperación desde los ayuntamientos y asociaciones del área metropolitana. Hay muchas asociaciones que trabajan y esto va mucho en la línea de los principios que nos marcamos en el Plano Director, en cuanto a la equidad de oportunidades hombre-mujer y las necesidades de los colectivos más vulnerables. Hacemos gestión de residuos y también tenemos que incidir en el ámbito de la movilidad. Es una de las áreas donde tenemos que dedicar bastantes esfuerzos en el futuro inmediato. En el Sáhara actúan muchos ayuntamientos y habrá que estudiar de qué manera el AMB puede actuar de forma más directa, aparte de los recursos que actualmente destina a los pequeños municipios que tienen proyectos.

¿Cómo se proyecta internacionalmente el AMB?

El AMB es espejo de otros entornos metropolitanos a los cuales explicamos como funcionamos y, por otro lado, la llave de vuelta para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas pasa por las grandes concentraciones humanas. A nivel internacional, el AMB tiene cosas a decir. La proyección internacional va ligada a la promoción económica y nos tenemos que hacer visibles para atraer inversiones a nuestra casa. El Área Metropolitana es un club de municipios muy estructurado en el cual se reflejan otras zonas. Los gobiernos europeos tienen que escuchar más entidades como la nuestra. Hay que ensanchar esta democracia más participada, escuchar más voces del movimiento asociativo. Hay muchas personas que tienen muchas cosas a decir. Representamos un colectivo muy grande de gente y les tenemos que hacer de altavoz. Las decisiones que se tomen las tienen que tener en cuenta en ámbitos tan importantes como el de la cooperación y las relaciones internacionales. No podemos gobernar a espaldas a la gente. El AMB tiene la voluntad de hacerse escuchar a nivel europeo porque representamos un colectivo de personas y municipios muy importante.

Se ha logrado que el Área Metropolitana dedique el 0,7% de su presupuesto a la Cooperación Internacioal, con lo cual se satisface una vieja propuesta de la Organización de las Naciones Unidas. ¿Su siguiente paso puede ser aumentar esta partida?

Podemos ir más allá, ¡y tanto que sí! Nos lo planteamos.

¿Hacia donde va la cooperación internacional del Área Metropolitana de Barcelona?

Tenemos que seguir trabajando en la dirección que hemos marcado: aportar aquello que sabemos hacer, ayudar allá donde nos dicen cuando hay emergencias humanitarias, profundizar la sensibilización ciudadana y también es muy importante la gestión de los fondos europeos que gestionamos directamente, como resultado de un convenio que firmamos entre el gobierno de la Generalitat y el AMB. Estamos hablando del de 30 millones de euros que se gestionan con criterios de sostenibilidad, de patrimonio y visibilización de los colectivos más vulnerables y teniendo muy presente la visión de género.