Se define como “historiador (de formación) y periodista. Independentista y de izquierdas, secretario nacional de Formación de ERC”. Entró al partido en 1995 formando parte de un colectivo procedente de la Asamblea de Unidad Popular y es uno de los hombres clave de la dirección de ERC.


La pandemia lo ha trastocado todo. ¿Cuáles son los objetivos prioritarios de ERC hoy?

Ahora estamos empezando el inicio de la superación de la crisis de la Covid-19 desde el punto de vista de la salud pública. El primer objetivo inmediato es emprender la reconstrucción del país y también volver a normalizar la situación de diálogo con el Estado por el cual nosotros apostamos. Una vez superada la vertiente más de salud pública, el Gobierno de Cataluña tiene que liderar una salida catalana a la crisis y se tiene que normalizar el diálogo con el Gobierno español, que apenas se iniciaba cuando llegó la pandemia.

¿Se puede retomar el funcionamiento de la mesa de diálogo con el Gobierno español en pleno estado de alarma?

El estado de alarma no durará siempre. Parece que estamos en la fase final y no tendría sentido que la mesa de diálogo, que fue lo que hizo que ERC se abstuviera en la investidura del presidente español, se fuera demorando sine die. La mesa de diálogo tiene que volver, porque la situación de anormalidad democrática en la que vive Cataluña se mantiene.

¿El confinamiento ha hecho perder vitalidad al movimiento independentista o continúa firme como antes de la pandemia?

El conflicto político se mantiene. No contemplo la hipótesis de que el independentismo haya quedado como contaminado por el coronavirus y que su hombro político, el temple y la ambición puedan haber quedado condicionados. Todo volverá a la normalidad. El país no cambia.

¿Se tienen que hacer elecciones en el Parlament pronto?

Primero tenemos que superar la situación de salud pública que tenemos. De cara al futuro se tiene que hacer compatible un Gobierno que aspira a liderar la reconstrucción del país con una situación heredada, previa al estallido de la pandemia. A nadie le convendría dejar la clave de lo que pueda pasar en manos del Tribunal Supremo. Este tema se tiene que abordar, y lo más deseable es que se haga de manera poco o muy acordada, y que no sea motivo de debate político. Nadie entendería que el debate político girara estrictamente alrededor de las próximas elecciones.

¿ERC se tiene que presentar a estas elecciones con la propuesta de que se haga una declaración unilateral de independencia si se obtiene una mayoría parlamentaria suficiente?

ERC apuesta por continuar explotando hasta allá donde sea posible las vías de diálogo con el Gobierno español, paralelamente al despliegue de toda la fuerza política del movimiento republicano en su conjunto, en todos los ámbitos. Debemos combinar la negociación con el Gobierno español –una negociación cordial y defendiendo siempre el diálogo como vía de solución del conflicto político– con el ensayo de todas las vías de movilización que sean necesarias. Un triunfo tan amplio como sea posible del independentismo en las próximas elecciones contribuiría favorablemente a reforzar este escenario.

¿ERC y JxCat tendrían que ir en una misma candidatura en estas elecciones?

No es de este mundo plantearse que puedan ir juntos. ERC y JxCat representan planteamientos y maneras de entender el país y la sociedad diferentes y, por lo tanto, es lógico que se presenten por separado. Otra cosa es que, a pesar de subrayar que son diferentes, puedan tener aspectos donde coincidan, como la entente a ir adelante hacia la república catalana. ERC y JxCAT suman más profundizando en su electorado que no intentando ir juntos. Tanto por razones de fondo políticas cómo de orden práctico, no es acertada una alternativa de este tipo y no creo que haya nadie en Cataluña que se lo plantee seriamente y, además, viniendo de la legislatura que venimos.

¿Las discrepancias entre ERC y JxCat pueden desanimar simpatizantes independentistas?

Depende de cómo hagamos las cosas. Si no somos capaces de demostrar que puede haber niveles de entente en todo aquello que convenga y sólo se visualiza un cierto nivel de enfrentamientos, podrían llegar a afectar. Confío que primará la madurez de entendernos y respetarnos tal como somos. Y ver qué niveles de acuerdos podemos establecer para hacer pasos hacia la república catalana.

Si ERC, los comunes y los socialistas sumaran mayoría absoluta ¿apostaría por un nuevo tripartito de izquierdas?

No es el mismo el contexto del 2003 que el actual. Entonces llevabamos 23 años de Gobierno de Convergència presidido por Jordi Pujol y teníamos el horizonte de hacer la apuesta por un nuevo Estatuto. El PSC ha sido una fuerza cómplice con el 155, no ha renegado y se niega a contemplar que la ciudadanía pueda decidir libremente su futuro. Veo difícil que, cuando todavía tenemos frescas las imágenes de octubre del 2017 y con líderes sociales y miembros del anterior Gobierno en prisión o en el exilio, haya ninguna opción de un gobierno con presencia del PSC en el cual pueda estar ERC.

¿Se tiene que hacer un nuevo referéndum sobre la independencia de Cataluña?

Sí. Un referéndum en el cual el Gobierno que lo convocara no tuviera que ir a la prisión por haberlo convocado, ni que la ciudadanía que participara tuviera que temer por su seguridad por el simple hecho de ir a un colegio con una papeleta en la mano. La solución tendría que ser llegar a un referéndum con mayúsculas, con el resultado vinculante y que se pudiera celebrar en condiciones de plena normalidad democrática.