Ex-inmigrante, ex-obrero del metal, ex-sindicalista, ex-habitante del cinturón industrial de Barcelona y, ahora, escritor. No es un personaje público y ha publicado Salvar Cataluña, la primera novela sobre el proceso, con este pseudónimo, Ibai Noguera.


¿Por qué el anonimato de Ibai Noguera?

El anonimato es porque vivimos en Cataluña, en una situación muy difícil, en la cual existen listas negras de personas que, de alguna forma, han manifestado su punto de vista, no partidario del independentismo, y son represaliadas. Ejemplo reciente de esto es lo que le acaba de ocurrirle a Inés Arrimadas, que ha sido insultada por un personaje contratado por la televisión pública. Cosa que ha sido criticada por algunos independentistas, pero también justificada por otros, como Pilar Rahola, que ha dicho que es un cómico magnífico. El sindicato Comisiones Obreras, nacido en la lucha por los derechos de los trabajadores y la democracia, contra el franquismo, por no secundar una huelga que no ha hecho nadie, es atacado. El caso de Coscubiela, sistemáticamente sometido a linchamiento. O el de Santi Vila, que se le pone a caer de un burro. Todo esto lleva a que la gente se proteja y yo soy uno de estos.

¿Es esto la punta de un iceberg social, que de un modo u otro hace que muchas personas opten por el silencio para evitar conflictos o ser señalados en su entorno?

En este momento, en Cataluña, no hay libertad de expresión. Insultar es gratuito. Hay licencia para atacar a cualquiera que no piensa como dictamina el “Procés”. Hay una presión psicológica alarmante. La gente, antes de hablar, se lo piensa dos veces, mira alrededor. Muchos conocemos a militantes antifranquistas, personas entregadas a la causa de la democracia, a los que se les llama “fascistas”. Esto es lo sucedido en Colliure: los republicanos participan en un acto, en el que el Estado español, por fin, pida perdón a los exiliados y a los que estuvieron en campos de concentración, al terminar la guerra, y les llaman fascistas.

¿Cómo es el formato de “Salvar Cataluña”?

Es una novela. La primera sobre el “Procés”. Se han publicado más de 50 libros de ensayo en torno al tema, en los cuales muchos de quienes los han escrito (Coscubiela, Santi Vila, Sandrine Morel, Lola García…) han sido protagonistas directos de los hechos. Yo no estoy en ese nivel, porque no dispongo de elementos de valor añadido en la narración. Por eso hago una novela, porque permite una licencia, una ficción en los personajes, las situaciones, las conversaciones… que intuyo han existido. Dentro de esta historia, entra la imaginación, pero en base a una posible realidad. Este es, por ejemplo, el caso de una comida que reúne a la familia del Presidente y propietario de un gran grupo de medios de comunicación en Cataluña, en la que dice que hay que tomar partido y se decide apoyar el “Procés”. No hay constancia literal del hecho, pero con este o un formato similar, probablemente esto ha ocurrido ¿Por qué? Pues porque le compran 18.000 diarios cada día, contratan publicidad, etc. Porque el “procesista” ha llegado a convertirse en profesión.

¿Y que trata de explicar?

A mi hubiera gustado que esa macedonia de frutas que es el ámbito de los no independentistas, que incluye desde sectores muy a la derecha hasta nueva izquierda, federalistas, empresarios preocupados…, hubiera actuado de otra forma. Ha habido una inhibición. Un libro que se llama “El orden del día”, habla de que cuando Hitler accedió al poder reunió a la crema del empresariado alemán para decirles que tenían que pasar por caja, a cambio de lo cual les iba a resolver los problemas con los sindicalistas, el comunismo, la crisis… Cosa que, como se ha sabido, hicieron. Esto no ha pasado aquí. En un momento determinado, alguien tenía que haber dicho que estábamos metiéndonos en un berenjenal sin salida y que había que ponerse las pilas, empezando por los operadores de televisión, telecomunicaciones, finanzas… No hubo respuesta, como no la hubo en el ámbito digital. Porque esto ha sido una rebelión digital.

A este propósito, “Salvar Cataluña” plantea que con la financiación adecuada y las personas idóneas se puede fabricar un “Procés” ¿Es esto lo que realmente ha ocurrido en Cataluña?

Es totalmente posible y el que da primero da dos veces. El periodismo ha cambiado, como también lo hecho el marketing político. Vote o no, todo el mundo tiene móvil. Desde los 8 años hasta los 99, se dispone de un terminal que está en las manos de todos nosotros. Se calcula que, de promedio, cada usuario mira el móvil 150 veces al día. Al principio, Bolsorano invirtió oficialmente tres millones de dólares en generar fake news como, por ejemplo, una que decía que el anterior Presidente había regalado a las madres con bebés unos biberones con forma de pene (foto incluida) con la intención de convertir a todo el país en homosexuales. Una falsedad evidente. Pero en Brasil, el 58% de las personas se informa únicamente a través del móvil. De ese porcentaje, a lo mejor se lo creen la mitad, pero ya has ganado un territorio muy importante. Esta herramienta solo la han utilizado los independentistas, desde cuatro o cinco años. Hicieron una macro-encuesta, de la que sacaron una gran base de datos, que fue utilizada para, cada mañana, dar pautas de información y comportamientos: una noticia a favor de la causa, otras orientadas a desmentir las negativas, recomendaciones sobre actividad cotidiana y comportamientos, convocatorias… Cosa que se complementa, por ejemplo, con las televisiones adeptas a la causa, como las cadenas de TV3, la de televisiones locales; 8 TV, que les ha ayudado durante años… A lo que hay que añadir Catalunya Radio, RAC 1… y la prensa escrita.

Todo esto para anunciar que los golpes de Estado, las guerras..., se librarán sobre todo en el terreno de la opinión, en las mentes de las personas ¿Estamos preparados o, al menos aprendiendo, a manejarnos en estas nuevas realidades?

Creo que no. Hay diferentes niveles, pero cuando alguien tiene una concepción hecha, por muchos argumentos que le des es muy difícil que cambie. En la primera manifestación masiva del “Procés”, el 11 de septiembre de 2012, la pancarta de cabecera rezaba: “Catalunya nou Estat de Europa”. Ahora, ocupan la delegación de la Unión Europea en Paseo de Gracia y la insultan. No encaja el que las movilizaciones dieran comienzo porque se quería ser un nuevo Estado en Europa y ahora, cuando eso no cuadra ¿Qué es lo que se quiere ser?

¿El frame “procesista” también se construye con otros elementos, como el devenir histórico, el pujolismo, los liderazgos…?

El “Procés” se lleva construyendo desde hace muchos años. Siempre han estado ahí y, últimamente, han adquirido mayor protagonismo. Pero se han ido produciendo cambios. Antes, por ejemplo, el que pilotaba el asunto era el gobierno de la Generalitat con el soporte de las empresas, que querían más negocio en Cataluña y, en algunos casos, llevarse el 3%. Pero ahora los políticos están alejados de ese modelo y son cautivos de lo que han creado. Como en “2001, odisea en el espacio”, la criatura se rebela y mata a sus autores. Mas es uno de aquéllos astronautas que salen al espacio y HAL los liquida.

En cualquier caso, el “Procés” también tiene nombres y apellidos ¿Quién es quién en el arreón procesista?

Tenían una cosa, que ahora llamaría “Los 15”, que podríamos entender como el Comité Estratégico. Ahora, la mayoría de ellos están en el banquillo y alguien en una mansión. Estaba también el Comité Ejecutivo, que controlaba el presupuesto día a día, en el cual hay cargos de la Generalitat, privados y otros que no pintan nada. Hay otro poder que, básicamente son ANC y Omnium, encargados de las convocatorias. Y, finalmente, los CDR, que se salen del foco.

¿Se ha hecho, se está haciendo o se hará, el anti-“Proces”, que Marc desarrolla en la novela?

Creo que se intenta hacer, pero mal. Está el ejemplo del vídeo realizado por España Global, en el que una serie de personas defienden la democracia española. Al de horas, Omnium respondió tirándolo todo por tierra. No se ha entendido que el mundo de las redes opera con reglas propias y a gran velocidad.

¿El gran abrazo entre personas a ambos lados de los lindes de Cataluña que narra “Salvar Cataluña” se producirá algún día?

Creo que eso sería fácil de hacer. Igual en el primer encuentro solo haces 10 kilómetros, pero más tarde podrían ser 150. Solo con que participaran los empleados, de uno y otro lado, de las empresas que se han ido de Cataluña, ya funcionaría.