El Departamento de Justicia implantará un nuevo sistema de funcionamiento en todos los juzgados de Cataluña especializados en violencia machista. Estos juzgados dispondrán de un equipo formado por forenses, psicólogos y trabajadores sociales que elaborará un único informe pericial, el cual incluirá todos los elementos necesarios para que el juez dicte sentencia con el máximo de información sobre la mesa. De este modo, Justicia recortará a la mitad el tiempo de espera para la obtención de las pruebas que los jueces utilizan para resolver cada uno de los casos. Las periciales son documentos indispensables para establecer tanto la custodia de los hijos como las medidas cautelares, a la espera de juicio, como la orden de alejamiento, la prisión preventiva, la prohibición de comunicación con la víctima o la retirada de armas.

Los nuevos equipos multidisciplinarios que la Generalitat extenderá por toda Cataluña evalúan conjuntamente las secuelas y los daños físicos y psíquicos de la víctima, como el estrés postraumático o la vulnerabilidad; el riesgo de reincidencia del agresor, teniendo en cuenta factores como el consumo de drogas, la agresividad y los trastornos mentales; y los posibles daños físicos y psíquicos de los hijos de la pareja. Hasta ahora, todos estos aspectos se han abordado por separado, en un proceso más lento y con una visión parcial de cada uno de los especialistas.


Recuperación emocional

La reducción del tiempo de espera para la obtención de las pruebas periciales hace que el proceso judicial sea menos traumático y que la solución para el conflicto pueda llegar más rápidamente. Es un factor clave para la recuperación emocional de la víctima y el impacto de los hechos sobre los hijos. Actualmente, para la obtención de las periciales para los juicios de violencia machista, hace falta en torno a un año de espera y una media de cinco entrevistas con la víctima. El objetivo es reducir la espera a un máximo de medio año y las entrevistas a un máximo de dos.


Una prueba piloto

El primer equipo de estas características se puso en marcha en 2009 en la Ciudad de la Justicia, para prestar el servicio a sus seis juzgados de violencia sobre la mujer de Barcelona y Hospitalet. La experiencia de esta prueba piloto ha servido para diseñar el despliegue progresivo del servicio al conjunto de los 18 juzgados de violencia sobre la mujer (VIDO) de Cataluña, además de los juzgados de Tortosa, que, en este caso, no tienen ninguno de especializado en violencia machista.

La primera fase del despliegue se completará durante este año 2020, con la implantación del equipo de forenses, psicólogos y trabajadores sociales especializados en violencia machista en los juzgados de VIDO de Girona, Lleida y Tarragona. Así, más de la mitad de los juzgados VIDO de Cataluña ya dispondrán del servicio. El Departamento de Justicia implantará el nuevo sistema de trabajo en los nuevo juzgados que quedarán pendientes de manera progresiva, a partir del año que viene.


Cataluña se sitúa a la cola

Según el Consejo General del Poder Judicial, Cataluña es el territorio del Estado con un porcentaje más bajo de aceptación de peticiones de órdenes de protección. Durante el 2018, se presentaron más de 23.000 denuncias por violencia machista, un 0,6% más que el año anterior. Una de cada cuatro denuncias fue acompañada de petición de orden de protección a la víctima y de medidas cautelares contra el supuesto agresor. Fueron 5.252 solicitudes, de las cuales los jueces y magistrados declinaron más de la mitad, 2.680 peticiones.

Los jueces pueden ordenar la aplicación de órdenes de protección cuando consideran que hay una situación objetiva de riesgo para la víctima. Son medidas cautelares porque se activan cuando hay indicios de hechos delictivos, a pesar de que no se haya juzgado el caso.

En Cataluña, durante el 2019, nueve mujeres murieron víctimas de violencia machista. Este año, ya han muerto tres más en Esplugues de Llobregat y en Terrassa.