Marc Castells (Igualada, 1972) empezó a tener conciencia política a los 16 años, cuando participó en unas colonias del Grupo Nacionalista de Cataluña y quedó fuertemente impactado por personas como Pep Espar y mossèn Ballarin. En 1997 entró a militar en la JNC y hasta el 2003 ocupó varios cargos, hasta conseguir la presidencia local de CDC y ser candidato de la lista de CiU en Igualada. Vinculado durante 12 años al Consejo Comarcal, donde fue trabajador y presidente, desde junio del 2011 es alcalde de Igualada, y el año pasado sustituyó Mercè Conesa en la presidencia de la Diputación de Barcelona.

Castells logró la alcaldía igualadina después de tres mandatos seguidos del socialista Jordi Aymamí. La primera vez que se enfrentó perdió, pero la siguiente (2011) aprovechó la derrota generalizada del socialismo en Cataluña para conseguir el poder. Antes tuvo que librarse de la convergente Flora Sanabra, durante muchos años diputada en el Parlamento. La rivalidad entre los dos era pública y fuentes del partido explican que llegó al extremo que Marc Castells votó por Aymamí cuando el socialista se enfrentó a la convergente.

Castells ganó las elecciones del 2011 prometiendo que conseguiría que empresas potentes se instalaran en Igualada para mirar de paliar el paro en la Anoia, una de las comarcas más castigadas. Lejos de esto, lo único que ha conseguido Castells a lo largo de estos años es permitir la instalación de supermercados, que castigan el pequeño comercio. Así, Castells ha convertido Igualada en la 'capital de los súpers'. Castells tiene mayoría absoluta en el Ayuntamiento y aspira a conservarla. No obstante, mira por el retrovisor el adelanto de dos temidos rivales: el periodista Jordi Cuadras, que encabeza la coalición de fuerzas de izquierdas (PSC, Comunes y ciudadanos independientes) Som-hi Igualada, y el arquitecto Enric Conill, candidato de ERC. Castells tiene margen para perder, pero liga su éxito a conservar la mayoría absoluta. Lo que tiene más difícil es conservar la presidencia de la Diputación de Barcelona, que se ve amenazada por la ascensión de Esquerra y la anunciada bajada de los posconvergentes.

El suegro, el poder a la sombra

Las comidas de los domingos en casa del suegro de Castells son eminentemente políticas. Allá, el alcalde Castells pasa cuentas con el padre de su mujer, un histórico militante de Convergència en Igualada, Ramon Mir. El veterano político fue durando bastante tiempo concejal de Deportes del Ayuntamiento de Igualada y quien cortaba el bacalao en la vieja Convergencia. Mir quería ser alcalde, pero su enconada batalla contra otra histórica del partido, Flora Sanabra –cercana al presidente Jordi Pujol–, y la poca sintonía con Unión Democàtica lo descabalgaron. Al final se ha conformado con tener un yerno alcalde e intentar mover tanto como puede los hilos.

Mir tiene dos hijas: una, casada con el alcalde Castells y la otra con el también militante convergente, Jordi Pont. Castells y Pont (cuñados) son amigos desde la etapa de la Juventud Nacionalista de Cataluña. Hasta ahora, Pont ha hecho de fiel escudero de Castells, sacándole las castañas del fuego, y ocupando la tenencia de alcaldía dedicada al urbanismo. Finalmente pero, se ha cansado, y ahora abandona y deja solo al cuñado delante del proyecto de Junts per Igualada. Pont ocupa un lugar simbólico en la lista de Castells y fuentes del partido explican el gran malestar que ha generado su renuncia. Pont ha hecho de alcalde a la sombra de Igualada mientras Castells se dedicaba a la Diputación y a proyectarse políticamente. Veremos como sobrevive Castells ahora, sin la ayuda de su cuñado.

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