La cuestión de las personas que duermen en la calle o en viviendas en condiciones muy precarias no se resuelve e incluso empeora en muchos países europeos. Así lo denuncia el cuarto informe sobre la exclusión habitacional en Europa elaborado por la Fundación Abbé Pierre y la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con las Personas Sin Hogar (Feantsa). La Fundación Arrels, que trabaja con personas sin hogar en Barcelona desde el 1987, atendió el año pasado 2.368, un 24% más que en 2017. Sólo Finlandia aporta datos positivos en la lucha contra el sinhogarismo.

En la presentación del informe, sus autores, Freek Spinnewijn (Feantsa) y Christophe Robert (Fundación Abbé Pierre) se preguntan qué significa la cohesión europea cuando más de un sinhogar muere cada día en Francia y lo hace treinta años de media antes de que el resto de franceses o cuando el número de personas sin hogar muertas ha crecido un 24% en el Reino Unido entre el 2013 y 2017. La Memoria de la Fundación Arrels del 2018 recoge que ha acompañado en la muerte a 25 personas en Barcelona. Tenían de media 62 años, 22 menos que la esperanza de vida en la ciudad.

El informe Feantsa del 2019 vuelve a denunciar que no hay una política común europea respecto a esta cuestión y cada país hace la guerra por su cuenta. Esto complica tanto afrontarlo con eficacia como disponer de datos comparativos. "Los Estados miembros y las autoridades locales, como legisladores y garantes de la implementación de las políticas públicas, tienen que aceptar su responsabilidad ante esta situación, que empeora cada año en muchos países europeos", escriben Spinnewijn y Robert.


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