Mercadona cerró el 2018 con un volumen de compras a proveedores catalanes de 3.779 millones de euros, que representan un incremento de un 4% sobre el del 2017, es decir 148 millones más. En el mismo periodo, el gigante valenciano de la distribución también ha ampliado plantilla en Cataluña con 230 empleados, hasta un total de 13.125 trabajadores, hecho que la sitúa como la segunda más importante del país después de Seat.

Estas cifras responden a una política expansiva del grupo que ha hecho que el año pasado Mercadona haya invertido 34,4 millones en la potenciación de sus bloques logísticos de Abrera, Sant Esteve Sesrovires y las llamadas “colmenas” que el grupo está poniendo en marcha en la Zona Franca y en el polígono El Martinet de Ripollet. Estas dos últimas instalaciones, la primera de las cuales está a punto para entrar en funcionamiento y la segunda, con los terrenos acabados de adquirir, están pensadas para ofrecer servicio exclusivo para los pedidos que se hagan a través de la plataforma Mercadona Online, y cuentan con instrumentos tecnológicos desarrollados por la misma empresa para la gestión de esta modalidad de compra.

La “colmena” de la Zona Franca, a imitación de la que Mercadona ya tiene en Valencia, se estrenará en junio distribuyendo las compras hechas en línea desde algunas zonas de Barcelona y con un perímetro que crecerá en función de la demanda.

Paralelamente a la estructura logística, Mercadona tiene ahora en Cataluña un total de 259 supermercados. La actualización de estos y la conversión progresiva al nuevo modelo de “tienda eficiente”, que el grupo presidido por Juan Roig quiere ir generalizando y que ya suma 77 establecimientos en Cataluña, ha comportado en el último ejercicio una inversión de 92,5 millones en todo el territorio catalán y ha implicado cambios en 40 súpers.