La nueva terminal que la multinacional israelí ICL construye en el puerto de Barcelona tiene una inversión de 77,3 millones de euros y una vez acabada permitirá a la empresa de hacer frente a los aumentos de carga previstos los próximos años. La inversión forma parte del ambicioso proyecto industrial para el desarrollo de toda la cuenca minera del Bages.

La nueva terminal de carga de ICL sustituirá a la actual, situada en el muelle del contradique, y está previsto que tenga una capacidad para cuatro millones de toneladas de potasa, que ocupe una superficie de ocho hectáreas y que disponga de 14 metros de calado, lo que permitirán la carga de barcos de hasta 70.000 toneladas.

El proyecto incluye la construcción de un edificio de oficinas, dos almacenes –con casi 22.000 m² de superficie y capacidad para 220.000 toneladas–, 2,7 kilómetros de cintas transportadoras y una terminal ferroviaria interior, con cuatro vías de 450 metros en anchura métrica, que permitirá descargar dos trenes de forma simultánea.