Las elecciones andaluzas han dado un resultado inesperado con el auge de Vox y la posibilidad de un pacto de gobierno entre las derechas del PP, Ciudadanos y Vox. El candidato del partido de Albert Rivera al Ayuntamiento de Barcelona, Manuel Valls, confía en que finalmente no haya una alianza entre su partido y Vox, formación aliada en España de la adversaria de Valls en Francia, Marine Le Pen.

Valls ha combatido, desde el republicanismo francés, todo lo que representa Le Pen y sus socios españoles de Vox. Ahora, sin embargo, se puede encontrar con que su partido en Andalucía llegue a un pacto con la ultraderecha españolista, xenófoba y antifeminista. A estas alturas no se sabe si Vox dará los votos a cambio de nada o si exigirá cuotas de poder.

Lo más probable sería que los 12 diputados de Vox votaran a favor del candidato surgido del acuerdo entre Ciudadanos o PP. Eso sería visto como un problema para la candidatura de Valls, que intenta de todas las formas hacer ver que se trata de un político socialdemócrata y catalanista no independentista. A pesar de ello, Ciudadanos está a punto de echar a una dirigente socialdemócrata, andalucista y no independentista que ha ganado las elecciones, pero que no tiene mayoría para formar gobierno.

La reacción pública de Valls no se ha hecho esperar y ha usado las redes sociales para decir que ante el éxito de la extrema derecha de Vox, "es el momento de la responsabilidad y de recuperar el centro político". Así, Valls pide "pactos inteligentes, moderados y con sentido común".