El filósofo Bernat Dedéu, que ha cargado contra una de las figuras de culto del puigdemontismo, Laura Borràs, en un reciente artículo publicado en El Nacional.

El columnista afirma que Borràs okupó TV3 para saludar a Quim Torra cuando el presidente catalán fue entrevistado en el programa Preguntes freqüents. Además, asegura que Agustí Esteve, el director general de la productora, El Terrat, tuvo que echar a los diputados de JxCat del plató.

Dedéu ha criticado la escena como un exponente de los "caprichos infantiles" y el "narcisismo" que, según él, someten a la política catalana, que para él pone de manifiesto más "cara" que "empatía". "Ni en tiempos de Jordi Pujol se había permitido" un desembarco como ese, añade. Considera que "es esta gentecilla y no el deep state español, la que nos roba y ataca nuestros derechos más elementales".

Borràs es la diana de sus críticas más duras -"tienes que saber comportarte en público con los parámetros de la edad adulta"-, lo que han motivado una reacción contra Dedéu en Twitter (con peticiones de despido a El Nacional incluidas), donde la exconsejera de Cultura dispone de una numerosa y muy activa legión de defensores. Algunos piden a El Nacional que prescinda del columnista.

Paralelamente, sin embargo, el diputado de ERC Gabriel Rufián ha mantenido su condición de diana de los dardos del independentismo unilateralista -sobretodo de los potsconvergentes-, en este caso a raíz de un intercambio de reproches con el diputado de la CUP Albert Botran.

Además, Rufián ha metido el dedo en la llaga pujolista cuando ha reaccionado a la anunciada aparición de Jordi Pujol en TV3, comentando que quizás la siguiente vez el expresidente hablaría del 3%. La diputada de JxCat en el Congreso Míriam Nogueras, aunque siempre ha querido marcar distancias con Convergència y Pujol, ha respondido reprochándole el apoyo de ERC a la investidura de Pedro Sánchez, planteando que el presidente español hable "de los ERE, los GAL, el 155, el 135, el 17A, la deuda del Estado con Cataluña...".