El presidente de la GenralitatQuim Torra, y Josep Lluís Alay, el jefe de la oficina del expresidente Carles Puigdemont. Ambos se han hecho eco últimamente en Twitter de un artículo publicado por el diario ruso Komsomolskaya Pravda que sugiere que el gobierno de Rusia podría ayudar en la resolución de las diferencias políticas que mantienen el gobierno de la Generalitat -y los processistes en general- con el gobierno de España.

Alay ha comentado el artículo y Torra ha difundido el comentario con el que Alay destaca que "un artículo de la sección internacional del diario más importante de Rusia, Komsomolskaya Pravda, analiza hoy el conflicto catalán y pide a la UE la participación de Moscú en su resolución".

La propuesta del rotativo -que es el segundo con más circulación en su país- sugiere que Rusia, como actor externo, podría ejercer de relatora, concepto últimamente de moda, y en ese sentido esgrime el haber intervenido en el exterior en casos como el de Siria.

El texto afirma que Cataluña quiere abandonar España e indica que un 90% de los votantes del 1-O optaron por la independencia. La injerencia rusa, un fantasma que muchos han ubicado en significativas encrucijadas políticas de los últimos años, principalmente en los Estados Unidos, operó en el caso catalán, supuestamente, creando "una red de bulos", según la describió El País.

La polémica fue más mediática que política, aunque el CNI, el Instituto de Estudios Estratégicos -organismo del ministerio de Defensa- e incluso el Parlamento británico apuntaron también hacia el Kremlin, que lo negó todo.

Por último, el exdirigente del PP Manuel Milián Mestre también ha contribuido a resucitar el factor ruso al asegurar hace poco que Rusia tiene intereses geopolíticos en el proceso, ya que querría un puerto desde donde operar en el Mediterrani occidental.